NETSCOUT Systems (NETSCOUT) reveló que detectó más de 9,1 millones de ataques de denegación de servicio distribuido (DDoS) en todo el mundo entre enero y junio de 2026, en 209 países y territorios. El informe de inteligencia sobre amenazas correspondiente al primer semestre del año indica que el riesgo ya no está relacionado únicamente con el volumen de tráfico, sino también con la multiplicidad de ubicaciones objetivo, la velocidad de los ataques y su capacidad para interrumpir los servicios sin agotar por completo la capacidad de conexión.
Aumento de los ataques de capacidad extrema
El número de ataques cuya velocidad superó 1 terabit por segundo o 1 gigapaquete por segundo aumentó un 1.286 % interanual. NETSCOUT considera que este incremento convierte los ataques de capacidad extrema en un fenómeno recurrente y no en casos excepcionales, lo que aumenta la presión sobre los proveedores de servicios y las organizaciones responsables de mantener la continuidad de las plataformas digitales.
La empresa también detectó el primer ataque mediante el protocolo IPv6 que superó el umbral de 1 terabit por segundo, mientras que las operaciones de mitigación contra ataques IPv6 aumentaron más de un 300 % interanual, pese a que su proporción del total de ataques se mantuvo prácticamente estable. Estos datos ponen de relieve la necesidad de que los equipos de protección desarrollen capacidades específicas para gestionar el tráfico IPv6, en lugar de asumir que las herramientas de protección actuales cubren ambos protocolos con la misma eficacia.
Ataques más breves y difíciles de detectar
Los métodos de ruta directa representaron el 64 % de los ataques observados, mientras que la proporción de lo que el informe describió como «ataques intensivos aleatorios» aumentó del 3,97 % al 4,54 %. Desde el segundo semestre de 2023, la proporción de ataques que duran un minuto o menos se ha duplicado aproximadamente, lo que ejerce presión sobre las tablas de conexiones, los sistemas de backend de las aplicaciones y los servidores de resolución de nombres de dominio.
El informe relaciona esta transformación con la expansión de los servicios de denegación de servicio distribuido por alquiler, que acortan el camino para los atacantes y permiten ejecutar ataques fugaces de alta intensidad. La dificultad de este patrón reside en que la corta duración del ataque puede limitar las oportunidades de detectarlo y responder antes de que termine, aunque mantenga su impacto operativo sobre los servicios conectados.
¿Qué significa esto para los equipos de redes?
El informe concluye que depender únicamente de las herramientas tradicionales de control de redes ya no es suficiente. Según NETSCOUT, hacer frente a ataques grandes, rápidos y dirigidos a múltiples ubicaciones requiere capacidades más precisas y selectivas para depurar el tráfico, además de reforzar las capacidades de depuración en los bordes de las redes.
Los datos de ASERT añaden otra dimensión al problema, ya que el equipo logró identificar fuentes residenciales que participaron en la ejecución de ataques DDoS mediante la combinación del seguimiento de redes de direcciones IP residenciales con datos de medición de ataques. Esto significa que parte del tráfico de ataque puede proceder de direcciones que parecen asociadas al tráfico habitual de los usuarios, lo que aumenta el desafío de distinguir entre actividad maliciosa y tráfico legítimo.
NETSCOUT afirma que los indicadores del informe se basan en tráfico de ataque observado directamente y verificable, y miden las tasas máximas de bits por segundo y paquetes por segundo en etapas específicas de la monitorización y la mitigación. Estos resultados siguen siendo indicadores derivados de la metodología y los datos observados por la empresa, pero muestran claramente que la velocidad de los ataques, su corta duración y la diversidad de sus fuentes se han convertido en factores centrales para planificar las defensas de red durante 2026.