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Los atacantes aprovecharon el control de los dominios .gh, .sl y .as para modificar registros DNS y superar procesos de verificación automatizados, y después obtener certificados TLS no autorizados para dominios pertenecientes a Google y otras marcas globales. Chrome bloqueó los certificados identificados por Google, pero la empresa advirtió que la intervención del navegador no protege a todos los usuarios ni garantiza la detección de todos los certificados.