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El análisis sostiene que la capacidad competitiva de Nvidia ya no depende únicamente de las unidades de procesamiento gráfico, sino que se extiende a las unidades de procesamiento, la memoria, el almacenamiento y las redes que organizan el movimiento de datos dentro de los enormes centros de datos. A medida que las cargas de trabajo de inteligencia artificial alcanzan la escala de los gigavatios, la eficiencia en la coordinación de datos se ha convertido en una nueva capa competitiva que podría dar ventaja a Nvidia pese al aumento de la competencia en el nivel de los propios chips.