Regulación destinada, según el artículo, a limitar los riesgos de la inteligencia artificial y la influencia de las grandes empresas, manteniendo al mismo tiempo la competencia.
El presidente de Microsoft, Brad Smith, pidió una regulación urgente y vinculante de la inteligencia artificial, al considerar que el Reino Unido está mejor posicionado que Estados Unidos y la Unión Europea para liderar normas mundiales de seguridad. Considera que los compromisos voluntarios no son suficientes y que los sistemas avanzados necesitan pruebas independientes y mecanismos para detenerlos cuando se pierda el control.
El director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, rechazó responsabilizar a las advertencias de los líderes de la inteligencia artificial por el creciente escepticismo público y el endurecimiento regulatorio, al considerar que el problema más profundo es una crisis de confianza acumulada entre el público, las empresas y los gobiernos. Amodei defendió la regulación del sector de la inteligencia artificial y afirmó que unas normas adecuadas podrían limitar los riesgos de la tecnología y la influencia de las grandes empresas sin cerrar el paso a los competidores ni a los modelos de pesos abiertos.