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ShadowX combina la protección de datos, la supervisión del uso de herramientas de inteligencia artificial dentro de las organizaciones y la seguridad de modelos y agentes en una única plataforma que puede desplegarse localmente o en la nube. La empresa se dirige a los sectores bancario, gubernamental y tecnológico, donde compartir datos sensibles con herramientas de inteligencia artificial constituye un desafío regulatorio y de seguridad cada vez mayor.
El artículo sostiene que las políticas de inteligencia artificial por sí solas no impiden el uso no autorizado, porque los desarrolladores recurrirán a las herramientas más rápidas cuando los canales oficiales sean lentos o ambiguos. Propone trasladar la responsabilidad a controles prácticos dentro de los repositorios, los procesos de revisión, la capacitación y la medición, designando responsables humanos claros para cada uso.