La startup A Vinyl Bar in Shibuya recaudó una ronda de financiación inicial de 5,5 millones de dólares para desarrollar una serie de pequeñas aplicaciones que permiten a los usuarios interactuar con sonidos y voces y crear experiencias musicales, en lugar de limitarse a consumir canciones. La empresa está dirigida por Máuhan M. Zonoozy, exresponsable de innovación de Spotify, quien dejó la compañía en 2024.
En la ronda participaron Mantis VC, SV Angel, BoxGroup, Quiet Capital, Remarkable Ventures, Common Metal, Gold House, Liquid 2 Ventures, Breakers VC, Collaborative Fund y Systemic Ventures, además de Dawn Ostroff, exdirectora de contenidos y publicidad de Spotify, quien también se incorporó a la empresa como asesora.
Pequeñas aplicaciones para manipular el sonido
La empresa presenta sus experiencias como si fueran «sencillos» dentro de un álbum, y la mayoría comparte la transformación de elementos musicales en interfaces que se pueden utilizar y modificar. La extensión Speed Surfer para Chrome cambia la velocidad del sonido y el filtro utilizado mientras se reproduce en la ventana del navegador, mientras que Usersound convierte cada letra del nombre de un sonido elegido por el usuario en una nota.
Stacks permite crear una mezcla de sonido activando o desactivando barras dentro de una cuadrícula de 3×3 casillas. Drops, por su parte, utiliza paneles colocados siguiendo un patrón determinado para cambiar la trayectoria de unas bolas que caen; cada una produce notas musicales. Sampler convierte fragmentos de YouTube en muestras musicales según los ritmos presentes en distintas partes del vídeo.
La aplicación bop y la expansión hacia la colaboración
El producto más ambicioso es una aplicación para iOS llamada bop, en la que el usuario puede colocar instrumentos musicales y efectos dentro de una cuadrícula para crear distintas mezclas a partir de una canción base. También puede ajustar la velocidad y añadir efectos de un solo uso, y después exportar el resultado a TikTok o Instagram.
La empresa también trabaja en una versión multiusuario de la aplicación que permitirá remezclar canciones con otras personas, y recientemente añadió una función basada en comandos de texto para crear sonido. Este año, la empresa pretende lanzar un producto que describe como una «caja de arena musical» que permitirá experimentar con elementos de la creación musical, incluida la creación de instrumentos musicales.
¿Qué diferencia este enfoque de los generadores de música?
Zonoozy considera que el futuro de la música no se limitará a generar canciones mediante inteligencia artificial. Por ello, la empresa optó por no integrar la inteligencia artificial en cada parte de sus aplicaciones, aunque mantiene abierta la posibilidad de utilizarla para desarrollar productos y mejorar la infraestructura.
La lectura más importante es que la empresa apuesta por convertir al usuario en participante del proceso creativo, no simplemente en receptor de un resultado generado automáticamente. Este enfoque otorga valor a la experiencia, la elección y la interacción, pero deja abiertas preguntas sobre la capacidad de estas aplicaciones para convertirse en productos de uso generalizado y sobre los derechos de uso de los fragmentos musicales y del contenido de YouTube al reformularlo. La fuente no ofrece detalles sobre el modelo de ingresos ni el alcance de la disponibilidad, por lo que todavía no es posible evaluar de manera concluyente el impacto comercial del proyecto.