Dos investigadores lograron utilizar los modelos Astra de OpenAI y Claude Opus 5 de Anthropic para descifrar dos mensajes cifrados por máquinas Enigma, entre los siete mensajes no resueltos que se conocen actualmente. El caso revela la capacidad de los modelos para combinar investigación archivística, simulación y razonamiento, pero deja abiertas preguntas sobre las fuentes de datos a las que accedieron.
Los modelos Astra de OpenAI y Claude Opus 5 de Anthropic lograron descifrar dos mensajes históricos cifrados por máquinas Enigma, después de que permanecieran sin resolver durante muchos años. El resultado representa una aplicación práctica de los grandes modelos de lenguaje en una tarea que combina el criptoanálisis, la investigación archivística y la reconstrucción de las condiciones del cifrado.
¿Cómo se descifraron los dos mensajes?
El desarrollador Carter Leffen pidió al modelo Astra que buscara en una base de datos de mensajes de Enigma no resueltos e intentara descifrar uno de ellos. El modelo realizó una investigación archivística, extrajo pistas contextuales y construyó un simulador de la máquina Enigma; después recuperó el texto original de un mensaje que había desconcertado a los investigadores desde 2005. Leffen también utilizó el modelo para crear un sitio web interactivo que explica el problema.
Frode Weierud, un ingeniero eléctrico jubilado que gestiona el sitio Crypto Cellar y conserva recursos, registros y una base de datos de mensajes de Enigma, revisó y validó la solución. Dijo que lo que Astra logró en dos días le habría llevado a un investigador humano semanas o meses, según lo citado por la fuente.
En cuanto al segundo mensaje, lo descifró Jack Willis, un ejecutivo del sector de la ciberseguridad, utilizando Claude Opus 5. Willis se puso en contacto con Weierud el 21 de septiembre y proporcionó al modelo instrucciones más detalladas, entre ellas el nombre conocido en la firma de un oficial concreto, lo que le ayudó a llegar al texto original.
¿Qué importancia tiene este resultado?
La importancia del caso no radica únicamente en que un modelo superara a una máquina de cifrado histórica, sino en la naturaleza del flujo de trabajo seguido por Astra: buscar fuentes, comprender el contexto, construir una herramienta de simulación y después poner a prueba una hipótesis para descifrar el mensaje. Esto muestra cómo los modelos agénticos pueden abordar problemas que no se resuelven con una respuesta memorizada, sino que requieren una cadena de pasos y herramientas.
Por otra parte, el ejemplo por sí solo no demuestra que el modelo haya ofrecido un razonamiento independiente ni que la solución esté libre de riesgos de acceso a información externa. Los registros de Astra incluyen referencias a mensajes conservados en una colección privada que no está alojada en el sitio de Weierud, quien no pudo confirmar si el modelo había accedido a ellos, si la información estaba publicada en otro lugar o si formaba parte de los archivos públicos del Gobierno alemán. Por ello, la posibilidad de verificar las fuentes del modelo sigue siendo un elemento esencial para evaluar el resultado.
¿Qué queda de los mensajes de Enigma?
Según Weierud, todavía hay siete mensajes de Enigma sin resolver, además de un mensaje cuyo texto original conocen los investigadores, pero cuyo cifrado aún no han descifrado. Esta lista podría reducirse si los modelos logran repetir este tipo de trabajo, aunque la fuente todavía no aporta pruebas de que hayan tenido éxito con los mensajes restantes.