La Cumbre de Biodiversidad (COP17) concluyó sus trabajos en la capital armenia, Ereván, con la participación de representantes de cerca de 200 países, donde los asistentes aprobaron un nuevo plan de acción conocido como el "Camino de Ereván" (Yerevan Pathway). Este plan tiene como objetivo acelerar los esfuerzos destinados a alcanzar los objetivos del Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal de 2022, que busca proteger un tercio de la superficie terrestre y marina del mundo para el año 2030.
Desafíos de financiación y compromisos internacionales
Los participantes reconocieron que el ritmo actual de los esfuerzos de conservación de la naturaleza sigue siendo demasiado lento, lo que pone en riesgo los objetivos de 2030. Steven Guilbeault, exministro de Medio Ambiente de Canadá, señaló que la financiación sigue siendo el mayor obstáculo, expresando su decepción por las débiles contribuciones al fondo destinado a las empresas que se benefician de los recursos genéticos, el cual permanece prácticamente vacío.
Por su parte, Catherine Weller, directora de políticas globales de la organización "Fauna & Flora", criticó la gran brecha entre las promesas y la realidad, enfatizando que el mundo posee la capacidad financiera necesaria para proporcionar 200 mil millones de dólares anuales para proteger los ecosistemas, pero la voluntad financiera sigue siendo insuficiente.
¿Qué cambia en la práctica?
El "Camino de Ereván" incluye compromisos específicos que abarcan:
- Duplicar los esfuerzos para eliminar los subsidios e incentivos que dañan la naturaleza.
- Fortalecer el apoyo financiero, científico y técnico a los países en desarrollo.
- Desarrollar mecanismos de monitoreo y presentación de informes más estrictos para garantizar la transparencia.
Al margen de la cumbre, se anunciaron nuevos compromisos financieros cercanos a los 2 mil millones de dólares, destacando la contribución de los Países Bajos de 500 millones de dólares a la iniciativa brasileña "Tropical Forest Forever Facility", que tiene como objetivo ofrecer incentivos financieros a los países para conservar sus bosques.
Contexto actual
A pesar del optimismo cauteloso mostrado por algunos expertos, los datos indican una disminución de la financiación internacional destinada a las áreas protegidas en un 27% para el período entre 2026 y 2030, como resultado de los conflictos armados y las fluctuaciones en los precios mundiales de la energía. Esta cumbre confirma que la protección de la biodiversidad ya no es solo una cuestión ambiental, sino que se ha convertido en un pilar fundamental para la seguridad alimentaria y la resiliencia económica global.