OpenAI anunció la integración de ChatGPT Health con Epic, uno de los principales sistemas de historias clínicas electrónicas (EHR) de Estados Unidos, que alberga datos de más de 325 millones de pacientes. Esta medida permite a los profesionales clínicos revisar la información de los pacientes a través de ChatGPT y formular preguntas sobre ella, en lugar de limitarse a consultar la historia clínica mediante su interfaz tradicional.
La integración incluye notas de las citas, resultados de análisis, información sobre medicamentos y documentos de médicos especialistas. El sistema puede utilizar estos datos para resumir la historia clínica, mostrar cambios en el historial médico, crear una línea de tiempo clínica y ayudar al médico a prepararse para las próximas citas. En algunos sistemas, ChatGPT puede integrarse directamente en el flujo de trabajo de la historia clínica electrónica, lo que permite realizar una evaluación preliminar antes de la cita sin salir del expediente del paciente.
Integración de solo lectura
OpenAI afirma que la integración concede a ChatGPT únicamente permiso para leer las historias clínicas de los pacientes y no le permite escribir ningún dato en ellas. Esta restricción establece límites claros para el papel de la herramienta dentro del entorno sanitario, ya que su función declarada se limita a la consulta, el análisis y la ayuda en la preparación, sin modificar directamente la historia clínica.
Paralelamente, la empresa lanzó el complemento Healthcare Public Data dirigido a los trabajadores del sector sanitario. El complemento puede obtener información de ClinicalTrials.gov, CMS Coverage, RxNorm, DailyMed y PubMed. Según OpenAI, estas fuentes pueden utilizarse para evaluar los criterios de elegibilidad de los ensayos clínicos, analizar información sobre medicamentos, revisar políticas de reembolso y recopilar datos relacionados con proveedores de servicios sanitarios.
¿Qué cambia en la práctica?
El anuncio no solo añade una nueva fuente de datos de pacientes, sino que también introduce modelos conversacionales en un flujo de trabajo del que los médicos dependen a diario. El valor práctico consiste en reducir el tiempo necesario para buscar dentro de una historia clínica extensa y relacionar elementos dispersos, como resultados de laboratorio, medicamentos y notas clínicas. Sin embargo, la fuente no especifica las instituciones en las que comenzó la integración ni aclara el alcance de su disponibilidad o los mecanismos de revisión humana para cada uso.
OpenAI explicó que las instituciones que firmen un acuerdo de socio comercial (BAA) pueden utilizar ChatGPT Work, Codex, las aplicaciones y los procesos de comunicación dentro de un flujo de trabajo compatible con los datos sanitarios. También subrayó que ChatGPT no debe utilizarse para el diagnóstico ni el tratamiento.
La seguridad sigue siendo un punto crucial
La expansión se produce después de que OpenAI anunciara la disponibilidad de ChatGPT Health para todos los consumidores en Estados Unidos durante el mes anterior, afirmando que los usuarios formulan alrededor de 300 millones de preguntas relacionadas con la salud cada semana. La empresa también indicó que recopiló comentarios de más de 4.300 médicos a través de 27 escenarios de uso clínico, y que el 99,1 % de las respuestas se consideraron seguras.
Estas cifras proceden de OpenAI y no eliminan las preguntas abiertas sobre la precisión de las respuestas y la seguridad de basarse en ellas para tomar decisiones médicas. La fuente también señala que continúa el debate sobre el uso de la inteligencia artificial en la salud y que la empresa enfrenta demandas relacionadas con consejos sanitarios ofrecidos por ChatGPT. Por ello, la integración sigue siendo, pese a la amplitud de los datos que puede leer, una herramienta de apoyo y no un sustituto de la evaluación médica ni de la responsabilidad clínica.