Nueva Jersey se convirtió en el noveno estado de EE. UU. en aprobar una legislación que facilita el uso de kits de energía solar conectables a los enchufes domésticos, en un paso que ofrece a este tipo de energía renovable un marco jurídico más claro fuera del modelo de los paneles instalados en los tejados. Estos sistemas están dirigidos a un segmento que no puede instalar un sistema solar tradicional, especialmente los inquilinos, los residentes de edificios multifamiliares y los propietarios de inmuebles que no cuentan con tejados adecuados.
La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, promulgó la ley el 1 de septiembre, con lo que el estado se sumó a Utah, Maine, Virginia, Colorado, Maryland, Nuevo Hampshire, Connecticut y Vermont. Esta ola legislativa llega en un momento en que el uso de la energía solar conectable sigue siendo limitado en Estados Unidos en comparación con algunas partes de Europa, con Alemania como ejemplo destacado de su expansión.
¿Qué se entiende por energía solar para balcones?
El término se refiere a kits solares listos para conectar que pueden colgarse o colocarse en cualquier espacio que reciba luz solar, como balcones, vallas y patios. A diferencia de los sistemas tradicionales de tejado, estos kits normalmente no requieren una instalación permanente y pueden desconectarse y trasladarse cuando el usuario se muda a otra vivienda.
El sistema inyecta la electricidad generada por los paneles en el cableado de la vivienda a través de un enchufe convencional, en lugar de extraer electricidad de él como hacen los electrodomésticos. Según los datos de la plataforma EnergySage citados por el artículo, el precio de un kit habitual con una potencia de entre 400 y 800 vatios oscila entre 500 y 1.500 dólares, mientras que la reducción mensual de la factura eléctrica puede situarse entre 15 y 50 dólares, según las tarifas de los servicios públicos locales.
Sin embargo, según el artículo, estos sistemas no ofrecen la opción disponible para algunos propietarios de sistemas de tejado de vender la electricidad excedente a la empresa de servicios públicos. Por ello, su principal beneficio se concentra en reducir el consumo de la vivienda procedente de la red, no en crear una fuente de ingresos a partir de la electricidad generada.
¿Qué ha cambiado legalmente?
Las nuevas leyes buscan impedir que los propietarios, las asociaciones de propietarios y los municipios impongan una prohibición general a los paneles solares conectables, aunque mantienen cierto margen para algunas restricciones razonables. También limitan la capacidad de las empresas de servicios públicos para tratar estos kits como sistemas tradicionales de tejado, lo que podría imponer solicitudes prolongadas, tarifas de conexión y periodos de espera desproporcionados para el tamaño del sistema.
Utah fue el primer estado en crear, en marzo de 2025, una categoría separada para los sistemas solares conectables con una potencia de hasta 1.200 vatios. Durante los seis primeros meses de 2026, se aprobaron leyes similares en Maine, Virginia, Colorado, Maryland, Nuevo Hampshire, Connecticut y Vermont, antes de que Nueva Jersey añadiera su nombre a la lista.
La iniciativa no se limita a los nueve estados. Las dos cámaras legislativas de Nueva York aprobaron proyectos de ley, mientras que un proyecto avanzó en una de las cámaras de California y Massachusetts. Otros proyectos avanzan en Delaware, Michigan, Misuri, Carolina del Norte, Ohio, Pensilvania, Carolina del Sur y Washington, D. C. En cambio, otros 11 estados pospusieron la iniciativa hasta 2027, mientras que la oposición de las empresas de servicios públicos y las cooperativas eléctricas contribuyó a que se archivaran proyectos de ley en Wyoming y Georgia.
La seguridad es el punto decisivo
Conectar un panel solar a un enchufe doméstico no significa que la cuestión esté exenta de riesgos eléctricos. La expansión de este mercado depende de que los consumidores y las empresas de servicios públicos puedan confiar en que los equipos no provoquen electrocuciones, una peligrosa alimentación inversa ni una presión excesiva sobre el cableado de la vivienda.
En enero, UL Solutions lanzó una nueva plataforma de certificación para sistemas fotovoltaicos conectables denominada Outline of Investigation for Interactive Plug-In Photovoltaic Equipment and Systems, cuyo marco se conoce abreviadamente como UL 3700. El artículo explica que esta certificación incluye una serie de requisitos de seguridad, entre ellos:
- Desconectar automáticamente la energía, de modo que los terminales del enchufe queden sin tensión en menos de un segundo al desenchufarlo mientras se genera electricidad.
- Detener el envío de energía a la vivienda o a la red cuando se produce un corte del suministro, para proteger a los trabajadores de las empresas de servicios públicos durante la reparación de las líneas.
- Supervisar el flujo de electricidad para evitar una alimentación inversa excesiva y el sobrecalentamiento de los cables de los circuitos domésticos.
- Garantizar que los paneles y la unidad de conexión soporten el calor extremo, la lluvia helada y los vientos fuertes.
- Proporcionar protección contra las fugas de corriente y apagar el sistema al detectar una falla a tierra.
¿Por qué importa este avance?
El cambio real no consiste únicamente en la aparición de un panel solar más pequeño, sino en el intento de transformar la energía solar de un proyecto inmobiliario permanente en un dispositivo que pueda adquirirse, utilizarse y trasladarse. Esto podría ampliar la base de usuarios para incluir a millones de inquilinos y residentes de complejos residenciales, grupos que normalmente tienen dificultades para tomar decisiones relacionadas con el tejado o la infraestructura eléctrica del edificio.
Nueva Jersey parece un entorno adecuado para este modelo debido a su densidad de población y a la limitación del espacio, además de su historial de adopción de la energía solar tanto en proyectos residenciales como en grandes instalaciones. La Garden State Balcony Solar Act exime a los sistemas de hasta 1.200 vatios de las tarifas de las empresas de servicios públicos y de algunas aprobaciones y requisitos relativos a los equipos, además de impedir que los propietarios, las asociaciones de propietarios y los municipios prohíban ampliamente su uso o exijan permisos municipales para ellos.
Aun así, las leyes por sí solas no determinan el futuro del mercado. El coste inicial, la idoneidad del lugar, las condiciones del edificio, la calidad de los componentes y la forma en que las empresas de servicios públicos gestionen la conexión son factores que podrían limitar la adopción práctica. Asimismo, el artículo no ofrece datos operativos amplios sobre el número de sistemas instalados ni sobre los resultados reales en materia de seguridad. Por ello, la expansión de la legislación constituye un indicio de la eliminación de obstáculos jurídicos, no una prueba definitiva de que la energía solar conectable se haya convertido en un sustituto equivalente de los sistemas de tejado.