Los centros de datos de inteligencia artificial dominaron este año los debates de la Semana del Clima de Nueva York, revelando una paradoja dentro del sector de las tecnologías climáticas: el auge de la construcción de la infraestructura necesaria para la inteligencia artificial ofrece a las empresas una rara oportunidad de financiación, pero también lleva al mercado a centrarse en los sectores vinculados a esta expansión en detrimento de otros ámbitos.
Esta ola llega en un momento en que las empresas de tecnologías climáticas han tenido dificultades para obtener financiación, tras la cancelación de subvenciones federales y la cautela de los inversores. Según los datos más recientes disponibles de PitchBook, el valor total de las operaciones de capital riesgo en el sector aumentó durante cuatro trimestres consecutivos, superando los 14.000 millones de dólares en el primer trimestre del año en curso. Una gran parte de este valor se concentra en sectores que se benefician directamente de la construcción de centros de datos, como los edificios, la infraestructura de redes y la energía gestionable bajo demanda.
Una oportunidad de financiación vinculada a la inteligencia artificial
Las condiciones del mercado llevaron a las empresas emergentes de tecnologías climáticas a modificar su discurso dirigido a los inversores y a vincular sus productos con las necesidades de los centros de datos. Para las empresas que operan en el sector energético o en ámbitos cercanos, esta nueva demanda representa una posible vía para atravesar lo que se conoce como el «valle de la muerte»; es decir, la etapa en la que la empresa necesita financiación para expandirse antes de que su modelo de negocio se estabilice.
Este cambio se hizo evidente durante una de las sesiones de la Semana del Clima, cuando dos fundadores, ambos dedicados al sector energético, prefirieron que la expansión de la inteligencia artificial continuara al ritmo actual en lugar de ralentizarla para seguir una trayectoria más responsable desde el punto de vista climático. Sin embargo, esta postura no refleja un consenso dentro del sector.
¿Qué podría quedar marginado?
Los fundadores señalaron que el auge de los centros de datos desvía la atención de otros sectores prometedores de las tecnologías climáticas, incluidas empresas que alcanzan sus objetivos sin depender de la ola de la inteligencia artificial. Uno de los fundadores también indicó que las grandes empresas siguen interesadas en el clima, pero ahora son menos propensas a anunciarlo, por temor a provocar una reacción de la administración de Trump.
Esta observación revela un cambio en el comportamiento del mercado, no solo en la demanda: el gasto climático dentro de las empresas puede continuar, pero de forma menos visible, mientras las inversiones relacionadas con la energía y los centros de datos ocupan el centro de la escena pública.
Lectura de certi.news
El cambio real no consiste en que todas las empresas climáticas se conviertan en empresas de inteligencia artificial, sino en una reordenación de los incentivos de financiación en torno a las necesidades de los centros de datos. Esto beneficia a las empresas de energía, redes y edificios capaces de atender esta demanda, pero deja a las empresas climáticas que no tienen una relación directa con la inteligencia artificial ante una mayor dificultad para atraer atención.
Los límites de este modelo siguen siendo claros en el artículo: los propios participantes esperan que el auge de los centros de datos no dure para siempre. Por ello, la capacidad de las empresas para utilizar la financiación actual para construir negocios estables y luego volver a los objetivos de reducción de emisiones para los que fueron fundadas determinará si el auge es una oportunidad transitoria o una dependencia a largo plazo de un único ciclo de inversión.