Privacidad y políticas tecnológicas

Las preocupaciones sobre la privacidad y la precisión obstaculizan la adopción de la inteligencia artificial sanitaria por parte de los pacientes

Un estudio realizado por Wolters Kluwer en colaboración con Ipsos revela que las preocupaciones sobre la privacidad de los datos, el sesgo de los modelos y las alucinaciones hacen que los pacientes estadounidenses estén menos dispuestos a utilizar la inteligencia artificial en tareas que requieren datos personales de salud. Cerca del 89% de ellos exige supervisión humana de las respuestas sanitarias generadas por la inteligencia artificial.

2026-10-01
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certi.news Editorial Team
Las preocupaciones sobre la privacidad y la precisión obstaculizan la adopción de la inteligencia artificial sanitaria por parte de los pacientes

Un nuevo estudio revela que la confianza de los pacientes estadounidenses en la inteligencia artificial sanitaria no avanza al mismo ritmo que su rápida expansión en la vida cotidiana. Cuanto más requiere la herramienta acceder a datos personales o información sanitaria protegida, menor es la disposición de los pacientes a utilizarla, pese a que ven un beneficio claro en el acceso rápido a la información.

Ipsos realizó la encuesta para Wolters Kluwer en marzo, y contó con la participación de 254 pacientes en Estados Unidos. El 40% de los participantes afirmó que utiliza la inteligencia artificial al menos una vez al día en su vida personal, pero su uso en tareas sanitarias prácticas siguió siendo limitado.

Una brecha entre el beneficio y la confianza

Cerca de una cuarta parte de los participantes afirmó que buscar síntomas o afecciones de salud con inteligencia artificial les llevó a solicitar atención médica antes. Asimismo, los participantes de entre 25 y 34 años y los residentes de zonas rurales consideraron que acelerar la obtención de respuestas sanitarias era el principal beneficio frente a esperar una respuesta del médico.

Sin embargo, menos de un tercio de los participantes manifestó estar dispuesto a utilizar la inteligencia artificial en servicios basados en datos personales. Cerca del 30% afirmó que podría utilizarla para encontrar un proveedor de atención médica, y el 28% para crear un plan personalizado de alimentación, ejercicio o sueño, mientras que el porcentaje fue de solo el 19% en lo relativo a comprender la cobertura del seguro médico.

La privacidad no es la única fuente de preocupación

Más del 70% de los pacientes está preocupado por la privacidad de su información sanitaria protegida. Estas preocupaciones fueron más evidentes entre las mujeres y los residentes de zonas rurales. Asimismo, el 72% afirmó temer el sesgo de los sistemas de inteligencia artificial, mientras que el 69% expresó su preocupación por la generación de respuestas inventadas o inexactas, un problema conocido como «alucinación». Los participantes de entre 25 y 29 años estaban más preocupados por los riesgos de la inteligencia artificial que los demás grupos de edad.

Los resultados indican que la aceptación por parte de los pacientes no depende únicamente de la existencia de la herramienta, sino también de cómo se utiliza y de quién asume la responsabilidad por sus resultados. Cerca del 89% consideró que las respuestas sanitarias generadas por la inteligencia artificial necesitan una revisión humana, y la mayoría de los participantes también esperaba que las herramientas de inteligencia artificial clínica obtuvieran una autorización oficial del sistema sanitario antes de su uso.

¿Qué significa esto para las entidades sanitarias?

El estudio muestra que las instituciones sanitarias necesitan políticas públicas de gobernanza de la inteligencia artificial y normas claras para su uso, especialmente cuando esta gestiona información sanitaria protegida. Además, el uso de herramientas sin la aprobación del departamento de tecnología de la información podría aumentar la brecha de confianza en lugar de cerrarla.

La principal cuestión abierta consiste en determinar la responsabilidad cuando una recomendación de la inteligencia artificial es errónea o perjudicial. Cerca de la mitad de los participantes afirmó que las herramientas de inteligencia artificial utilizadas para ofrecer consejos sanitarios deberían someterse a pruebas y obtener una aprobación federal, al igual que la supervisión exigida para los nuevos medicamentos. Los resultados de la encuesta por sí solos no demuestran que se vaya a adoptar este modelo regulatorio, pero muestran que la privacidad, la supervisión y la rendición de cuentas se han convertido en condiciones prácticas para ampliar el uso de la inteligencia artificial sanitaria.

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