La aceleradora tecnológica belga imec.istart ha anunciado la expansión de sus operaciones y programas de apoyo a startups para incluir a tres nuevos países europeos: España, Alemania y Bulgaria, alcanzando así un total de seis países en los que opera, sumándolos a su presencia actual en Bélgica, Países Bajos e Italia.
Inversiones masivas y una red regional unificada
Esta expansión se basa en una red creciente de fondos de inversión regionales gestionados de forma independiente, cuyo valor total asciende actualmente a más de 160 millones de euros, con planes ambiciosos de superar la barrera de los 250 millones de euros para el año 2027. La aceleradora tiene como objetivo permitir que los emprendedores del sector de tecnologías digitales profundas y aplicadas accedan a capital, experiencia y redes de contactos en cada nuevo mercado al que ingresan, sin necesidad de empezar desde cero con cada transición transfronteriza.
Un modelo colaborativo transfronterizo
Fundada en 2011, imec.istart ha logrado apoyar a más de 380 startups, cuyas empresas en cartera han recaudado más de 1.250 millones de euros en financiación posterior de inversores externos. Entre las startups de rápido crecimiento más destacadas que han surgido de su programa se encuentran empresas como Octave, DataCamp y Payflip.
Sven De Cleyn, director del programa en imec.istart, explicó que el principal desafío que enfrentan las startups en Europa no es la falta de fondos de inversión, sino las complejidades, las normas fragmentadas y los capitales dispersos entre los diferentes mercados nacionales. El nuevo modelo tiene como objetivo eliminar estas barreras mediante la construcción de asociaciones regionales sólidas como Novel-T en los Países Bajos, Additio Capital, Eurecat y Mobile World Capital en España, y Pariter Partners en Italia, en lugar de exportar un modelo único y rígido a través de las fronteras.
¿Qué significa esto para los emprendedores?
Esta expansión garantiza a las startups tecnológicas el acceso a un apoyo unificado en metodología y formación, así como la posibilidad de acceder a una amplia red de inversores internacionales, manteniendo al mismo tiempo la flexibilidad de los fondos regionales gestionados localmente para adaptarse a la naturaleza de cada mercado europeo de forma individual.