Los organismos encargados de hacer cumplir la ley de 22 países identificaron a 263 sospechosos y detuvieron a 58 personas durante una operación internacional dirigida contra redes de ciberdelincuencia vinculadas a grupos delictivos de África Occidental. La operación se denominó Jackal IV y se desarrolló entre noviembre de 2025 y junio de 2026, con especial atención a la red Black Axe, conocida por su vinculación con operaciones de fraude financiero transfronterizo.
Estas redes atacan a sus víctimas mediante métodos que incluyen estafas románticas, fraudes relacionados con criptomonedas e inversiones y ataques al correo electrónico corporativo. Los datos también señalaron vínculos entre algunos de estos grupos y delitos violentos, lo que refleja que la amenaza abarca más que el robo de dinero o la vulneración de cuentas.
Detalles de las actuaciones en varios países
En Argentina, las autoridades detuvieron a 17 personas y vincularon a 196 sospechosos con una red principal que proporcionaba servicios de ciberdelincuencia como servicio (Crime-as-a-Service) a grupos del crimen organizado de África Occidental. Estos servicios incluían el suministro de dominios web y apoyo a operaciones de blanqueo de capitales.
En Sudáfrica, las autoridades anunciaron la detención de 39 personas y el bloqueo de 257 cuentas bancarias, además de la incautación de activos por valor de 2,67 millones de dólares. La red objetivo se centraba en atraer a jubilados de países anglófonos mediante ofertas de inversión y estafas románticas.
En Rumanía, la policía detuvo a 11 sospechosos que, según afirmó, pertenecían a un grupo vinculado a un centro de llamadas que utilizaba promesas de altos rendimientos en acciones y criptomonedas para convencer a las víctimas de invertir. Las autoridades italianas también identificaron a un sospechoso vinculado a una red europea de blanqueo de capitales que utilizaba empresas ficticias, servicios de transferencia de dinero y retiradas de efectivo para ocultar los ingresos.
Extorsión y ciberdelincuencia como servicio
Interpol afirmó que algunos delincuentes se ponían en contacto con menores a través de las redes sociales, establecían una relación de confianza y los inducían a compartir imágenes o vídeos explícitos. Después amenazaban con publicar el material entre los contactos de la víctima si no se pagaba un rescate.
Las redes no se limitaban a ejecutar internamente todas las fases del ataque; se observó que algunos sindicatos criminales recurrían a proveedores de servicios externos, a menudo a través de la web oscura, para realizar tareas como el blanqueo de capitales y otras operaciones necesarias para la campaña delictiva.
¿Por qué es importante esta noticia?
La operación muestra que la estructura operativa del fraude electrónico está distribuida entre entidades que proporcionan la infraestructura, otras que se encargan de atraer a las víctimas y redes especializadas en mover el dinero. Por ello, la detención de operadores locales no necesariamente aborda toda la cadena, lo que convierte la cooperación internacional y el rastreo de cuentas y servicios intermediarios en elementos esenciales de la respuesta.
Jackal IV sitúa estos resultados dentro de una serie de operaciones coordinadas internacionalmente. Las autoridades africanas anunciaron que, entre el 8 de diciembre y el 30 de enero, detuvieron a 651 sospechosos en otra operación denominada Red Card 2.0, que abarcó 16 países. En julio, Interpol afirmó que la operación First Light 2026 se saldó con la detención de 5.811 sospechosos y la incautación de activos ilícitos por valor de 293 millones de dólares, con la participación de investigadores de 97 países. El artículo no aclara si estas operaciones están vinculadas organizativamente a una sola red ni cuál fue el volumen de activos incautados por Jackal IV fuera de los casos mencionados.