Beth Galetti, vicepresidenta sénior de Amazon responsable de la organización mundial de experiencia de los empleados y tecnologías de recursos humanos, afirma que volvió a desarrollar software después de una interrupción de 25 años y que, con ayuda de herramientas de inteligencia artificial, logró escribir más de 100.000 líneas de código. Galetti presenta su experiencia como prueba de que las herramientas de desarrollo basadas en inteligencia artificial ya no están dirigidas exclusivamente a programadores profesionales.
Galetti comenzó su carrera como desarrolladora de software en el sector del transporte y después pasó a ocupar cargos directivos, entre ellos el de directora de tecnología de la información y responsable de la gestión de las redes de transporte aéreo y terrestre de Amazon. Tras pasar a dirigir recursos humanos, dejó de escribir código personalmente, aunque continuó supervisando equipos que desarrollan software.
De una aplicación familiar a una herramienta interna
Su primer regreso se produjo mediante una sencilla aplicación para organizar los horarios de la familia, que creó fuera del trabajo utilizando herramientas de inteligencia artificial. Después utilizó la herramienta de desarrollo Kiro durante un viaje a Seattle para crear una aplicación de recepción de propuestas para un concurso interno lanzado por Amazon bajo el nombre «Everyone Can Build».
El concurso invitaba a los empleados a crear una aplicación o herramienta que resolviera un problema real del trabajo o de la vida cotidiana, sin exigir conocimientos técnicos. Según el artículo, más de 1.500 empleados comenzaron a desarrollar proyectos en pocas semanas. Entre los ejemplos que menciona Galetti se encuentra una aplicación que transformó un proceso manual de unas cuatro horas en una comprobación automatizada de un segundo, con un ahorro de decenas de miles de horas de trabajo al año. Otro empleado desarrolló una aplicación de oficina llamada Momo que muestra tareas, recordatorios y accesos directos.
Galetti afirma que estas herramientas no sustituyen las capacidades de los empleados, sino que amplían lo que pueden hacer. Sin embargo, esta afirmación sigue siendo una opinión basada en su experiencia y en la del concurso tal como las presenta Amazon, y no una medición independiente de la calidad del código o de su impacto operativo.
Tres funciones de la inteligencia artificial dentro de Amazon
Amazon utiliza distintas herramientas para fines diferentes. Amazon Quick es un asistente de trabajo que los equipos pueden utilizar para hacer preguntas sobre los datos, realizar investigaciones que antes requerían semanas y crear flujos de trabajo automatizados. Kiro, en cambio, está orientado a la creación de herramientas: permite al usuario describir lo que quiere en lenguaje natural y después le ayuda a planificarlo, escribirlo y probarlo.
La empresa también utiliza el asistente interno Aza para responder preguntas relacionadas con beneficios, compensaciones, adaptaciones laborales y tecnología de la información, además de realizar tareas como reservar salas de reuniones, solicitar vacaciones o buscar puestos vacantes. Amazon afirma que todos sus empleados tienen acceso a herramientas de inteligencia artificial y que también ha puesto Quick y Kiro a disposición de usuarios externos a la empresa.
¿Qué cambia en la práctica?
El cambio más importante en la experiencia de Amazon, según Galetti, es trasladar algunas fases de la creación de herramientas de la lista de espera de los equipos tecnológicos a los empleados que afrontan directamente el problema. Esto podría liberar a los equipos de desarrollo para centrarse en proyectos más grandes, pero también plantea preguntas que el artículo no responde: ¿quién revisa el código producido por personas no especializadas? ¿Y cómo se gestionan los riesgos de privacidad, seguridad y precisión al convertir procedimientos de recursos humanos u operaciones en flujos automatizados?
Además, la facilidad para crear un prototipo no implica automáticamente que esté listo para el uso empresarial. El artículo ofrece ejemplos de rapidez y ahorro, pero no presenta indicadores independientes sobre las tasas de error, los costes de mantenimiento o el número de proyectos que pasaron de la experimentación a la operación real.
La formación forma parte de la visión
Amazon vincula la disponibilidad de herramientas con el desarrollo de competencias. La empresa anunció el programa Future Ready 2030, con un compromiso de 2.500 millones de dólares para ampliar el acceso a la educación y la formación y ayudar a 50 millones de personas a prepararse para el futuro del trabajo. La iniciativa incluye programas para estudiantes, itinerarios hacia empleos en la nube y formación profesional en mecatrónica y robótica.
La empresa afirma que también invierte 1.000 millones de dólares en el programa Career Choice, con el objetivo de desarrollar las competencias de 500.000 empleados adicionales en todo el mundo, con especial atención a la ciberseguridad, el desarrollo de software, la logística y las energías renovables. Cada empleado de Amazon recibe formación gratuita en inteligencia artificial, y la empresa cubre anualmente el coste de un examen para obtener una certificación de AWS en inteligencia artificial.
La experiencia revela, por tanto, una tendencia práctica: poner herramientas de inteligencia artificial a disposición de empleados ajenos a los equipos tecnológicos y respaldar su uso con formación. Sin embargo, el éxito de este modelo no se medirá por el número de líneas que producen las herramientas, sino por la capacidad de las organizaciones para garantizar la revisión y la gobernanza, y para convertir prototipos rápidos en sistemas fiables y fáciles de mantener.