La startup estadounidense Pure Lithium anunció un resultado de laboratorio para una batería de litio metálico que utiliza la química de fosfato de hierro y litio (LFP) sin el ánodo de grafito convencional, y afirmó que una celda de prueba alcanzó 9.315 ciclos de carga y descarga. La empresa sostiene que este resultado supera aproximadamente tres veces la vida útil en ciclos de una batería de iones de litio convencional y que, según su conocimiento, no tiene precedentes entre las baterías de litio metálico en desarrollo.
La tecnología no es una batería de estado sólido ni depende de un ánodo de silicio. En su lugar, Pure Lithium utiliza un electrolito líquido y un ánodo de litio metálico que se crea directamente sobre un colector de corriente de cobre mediante un proceso de deposición electroquímica. La empresa afirma que este proceso permite fabricar el ánodo, uno de los componentes de la celda, en un solo paso.
¿Qué cambia en la práctica?
El diseño de Pure Lithium está relacionado con el intento de eliminar el grafito de la celda, no con eliminar por completo el ánodo. Según la empresa, el grafito ocupa espacio y peso dentro de la celda, y más del 90 % del grafito utilizado en todo el mundo se procesa en China. La empresa apuesta por que el espacio disponible tras eliminarlo pueda destinarse a materiales adicionales de almacenamiento de energía.
La directora ejecutiva, Emilie Bodoin, afirma que la batería podría pesar la mitad que las baterías utilizadas actualmente y tener el doble de densidad energética, con una reducción considerable de los costes. La empresa señala que la primera generación de su batería alcanza 300 vatios-hora por kilogramo, mientras que la segunda generación tiene como objetivo 425 vatios-hora por kilogramo. Pure Lithium no aclaró específicamente la densidad energética de la celda que alcanzó la prueba de 9.315 ciclos.
Un resultado sólido, pero dentro de una prueba de laboratorio
La prueba se realizó a una tasa de carga y descarga de 1C, es decir, cargando completamente la celda en una hora y descargándola en una hora de forma repetida. La empresa afirmó que la celda conservó aproximadamente su capacidad de descarga después de miles de ciclos, pero la prueba no fue continua: se detuvo cerca del ciclo 6.000 durante cuatro meses mientras la empresa trasladaba su sede de Boston a Chicago y posteriormente se reanudó.
Pure Lithium también señaló que las fluctuaciones al comienzo de la prueba se vieron afectadas por la falta de control de la temperatura y por varios cortes de electricidad en su laboratorio de Boston. Asimismo, indicó que una prueba anterior realizada en enero de 2025 mostró que una celda conservaba más del 80 % de su capacidad después de 2.200 ciclos a una tasa similar.
¿Por qué importa esta noticia?
Si estos resultados se trasladan a celdas más grandes y a una producción escalable, la tecnología podría ofrecer una vía para reducir la dependencia del grafito y de las cadenas de suministro vinculadas a China, manteniendo al mismo tiempo la química LFP, cuya producción se está expandiendo localmente en Estados Unidos. Sin embargo, los datos actuales aún no demuestran que pueda competir con las baterías comerciales en coste, seguridad o rendimiento a nivel de paquetes completos.
Pure Lithium trabaja actualmente en una línea piloto en Chicago y mantiene conversaciones con más de 40 empresas para ayudar a comercializar y ampliar la tecnología. La empresa se enfrenta a la competencia de compañías como Factorial, Solid Power y QuantumScape, aunque estas siguen enfoques diferentes que incluyen electrolitos sólidos o semisólidos y tecnologías de ánodos de silicio. Por tanto, el resultado de 9.315 ciclos sigue siendo un indicador de laboratorio importante, no un anuncio de una batería disponible comercialmente.