La empresa Cornelis, especializada en tecnologías de redes que conectan chips de inteligencia artificial, anunció que recaudó 205 millones de dólares en una ronda de financiación liderada por IAG Capital Partners. El anuncio coincidió con la presentación de una nueva tecnología llamada Active Compute Fabric, cuyo objetivo es reducir el tiempo que las unidades de procesamiento gráfico (GPU) pasan esperando la llegada de datos en lugar de ejecutar operaciones de procesamiento.
Una red para procesar y transferir datos en paralelo
Cornelis afirma que su tecnología se basa en una red que permite a los chips procesar y enviar información al mismo tiempo. Este diseño aborda un problema operativo en la infraestructura de inteligencia artificial, ya que parte del tiempo de la GPU puede quedar sin utilizar cuando los datos no llegan a la unidad de procesamiento a la velocidad necesaria.
La fuente no proporciona cifras sobre la magnitud de la mejora que logra Active Compute Fabric, ni menciona detalles técnicos adicionales sobre la arquitectura del producto o las pruebas realizadas. Por tanto, el anuncio, en su forma actual, señala más la dirección del producto que una presentación cuantitativa de su rendimiento.
Apuesta por una arquitectura abierta
Cornelis compite con Nvidia mediante la adopción de una arquitectura abierta que permite a los clientes utilizar una variedad de GPU y aceleradores con su red. Este enfoque difiere de la dependencia de un ecosistema integrado vinculado a un solo proveedor, un punto importante en un mercado en el que las cargas de trabajo de inteligencia artificial requieren coordinación entre procesamiento, memoria y redes.
La fuente señala que los chips de Nvidia pueden funcionar técnicamente con otras redes, pero están optimizados para integrarse con el software de redes propio de la empresa, lo que hace que utilizar el paquete completo de Nvidia sea más fácil y atractivo para los clientes. De ahí la apuesta de Cornelis por separar los componentes de la infraestructura y ofrecer una alternativa de red que no imponga un único tipo de hardware.
¿Qué ha cambiado realmente?
El anuncio no se limita a una ronda de financiación, ya que Cornelis afirmó que ya ha comenzado a enviar su producto y que, al mismo tiempo, trabaja en una nueva generación cuyo lanzamiento se espera más adelante durante el año. Esto proporciona a la empresa un producto en uso, pero la fuente no especifica los nombres de los clientes, los mercados ni el volumen de los envíos.
Cornelis se fundó tras escindirse de Intel en 2020 y forma parte de una oleada de empresas de infraestructura de inteligencia artificial que intentan reducir la dependencia del ecosistema de Nvidia al dirigirse a partes específicas de la pila de computación. La importancia de la noticia no reside únicamente en la financiación, sino en que la empresa intenta abordar un cuello de botella práctico en el funcionamiento de los aceleradores: que los datos lleguen a las unidades de procesamiento a tiempo.
Sin embargo, la capacidad de Cornelis para cambiar el equilibrio del mercado dependerá de detalles que el anuncio no reveló, entre ellos el rendimiento real en comparación con las redes de Nvidia, el grado de compatibilidad de la tecnología con distintos tipos de aceleradores y la disposición de los clientes a sustituir o separar componentes de la infraestructura que prefieren obtener de un solo proveedor.