Investigadores del Instituto de Tecnología de Karlsruhe (KIT), en la ciudad alemana de Karlsruhe, han desarrollado un sistema robótico capaz de estimar la avería de un producto defectuoso y luego desmontarlo reduciendo el riesgo de dañar las piezas valiosas. El sistema combina un algoritmo predictivo con maniobras robóticas que ejecutan el proceso de desmontaje, revisa los resultados en cada etapa y actualiza el plan cuando aparece un comportamiento inesperado.
La importancia de esta tendencia aumenta con la expansión de los robots industriales en los sectores manufactureros. Según la Federación Internacional de Robótica, el número de robots industriales utilizados en todo el mundo supera los cuatro millones, mientras que los investigadores prevén que la cifra aumente a más de 16 millones para 2030 con la expansión de la producción industrial. Esto plantea la cuestión de cómo gestionar estos sistemas y productos cuando se averían, en lugar de desecharlos o sustituirlos por completo.
Un desmontaje que se adapta a la avería
El sistema del KIT se basa en un modelo CAD del producto defectuoso y de cada una de sus piezas, lo que le permite comprender cómo se mueven los componentes y detectar aquello que se desvía del comportamiento esperado. También utiliza un modelo matemático para estimar el daño que ha sufrido la pieza. Por ejemplo, una pieza desgastada puede desplazarse una distancia menor de la esperada, mientras que un tornillo flojo puede moverse más, y los grados de libertad de una pieza deformada pueden cambiar en comparación con su diseño original.
Al comienzo del proceso, el sistema elabora una hipótesis inicial sobre lo que puede haber ocurrido dentro del producto y luego la pone a prueba moviendo los componentes y observando su respuesta. Si el resultado no coincide con lo previsto, el sistema modifica su método. En el ejemplo presentado por los investigadores, el sistema comenzó intentando desenroscar un tornillo, pero después de simular el caso de un tornillo atascado y observar que seguía en su sitio, pasó a triturar el material circundante para retirar la pieza.
El sistema también permite determinar qué piezas deben conservarse intactas, para modificar la estrategia de desmontaje en función de su importancia. Este enfoque reduce la probabilidad de ejecutar muchos pasos antes de descubrir que uno de los componentes está atascado o dañado de una manera que requiere un método diferente.
Del desmontaje a la economía circular
Jan Baumgartner, uno de los diseñadores del sistema, afirmó que fabricar un producto utilizando piezas nuevas es más sencillo porque sus pasos están definidos y no incluyen desviaciones previsibles, mientras que desmontar un producto averiado es impredecible. Considera que el sistema puede ayudar a reparar dispositivos antiguos en lugar de desecharlos, reduciendo los residuos y apoyando la economía circular.
La visión futura de Baumgartner consiste en ampliar el sistema para incorporar muchos brazos robóticos, cada uno de los cuales utilizaría herramientas especializadas en una etapa diferente del desmontaje. Esto podría adoptar la forma de una fábrica dedicada a desmontar una amplia variedad de productos, similar a las fábricas de robots industriales que fabrican automóviles, pero orientando las operaciones hacia la recuperación de componentes.
Si la ampliación del sistema tiene éxito, podría convertirse en parte de un proceso automatizado que extraiga el componente averiado, lo sustituya y luego vuelva a ensamblar el dispositivo. El objetivo que plantea Baumgartner es alcanzar un coste que haga que reparar los dispositivos electrónicos sea menos caro que producir dispositivos nuevos.
Esta investigación se presentó en la Conferencia Internacional sobre Robótica y Automatización (ICRA) de 2026, celebrada en Viena. El material se actualizó el 11 de agosto de 2026 para aclarar que el sistema de desmontaje está diseñado para productos en general, y no solo para robots.