La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) añadió el 28 de julio los robots móviles que incorporan capacidades de detección y conectividad y pesan más de dos kilogramos a la «Covered List», una lista creada en 2021 para identificar equipos y servicios de comunicaciones que la comisión considera una amenaza para la seguridad nacional. Con la nueva ampliación, los productos nuevos de cualquier país extranjero pertenecientes a esta categoría no podrán importarse a Estados Unidos, lo que podría redefinir las reglas de competencia en el sector de la robótica.
La medida llega impulsada por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, en el marco de diversos esfuerzos federales para reducir la dependencia de tecnologías extranjeras que Washington considera sensibles, especialmente las tecnologías chinas. Sin embargo, los efectos de la decisión no se limitan a las empresas chinas; también pueden extenderse a compañías de países aliados que fabriquen robots avanzados o dependan de componentes procedentes de cadenas de suministro mundiales.
¿Qué incluye la decisión?
La FCC define los «dispositivos robóticos avanzados» como sistemas móviles que incorporan sensores y comunicaciones y poseen cierto grado de autonomía. La medida excluye los drones, que han sido objeto de un proceso regulatorio separado, así como los vehículos conectados y los dispositivos médicos.
La decisión incluye límites que pueden dejar margen para distintos diseños: los sistemas que pesen menos de dos kilogramos no están sujetos a esta restricción, al igual que los sistemas que se conecten a velocidades inferiores a 200 kilobits por segundo. Las restricciones también se aplican a los dispositivos nuevos, mientras que los dispositivos que ya hayan obtenido la certificación no quedan prohibidos para la venta o el uso.
El Gobierno estadounidense afirma que los robots extranjeros avanzados representan «un riesgo cibernético que amenaza la seguridad de las infraestructuras críticas y, por tanto, la seguridad y la protección de las personas». La justificación, según el anexo «C», se basa en dos puntos principales: la importancia de los robots móviles para la economía y el ejército, y la necesidad de contar con una cadena de suministro y una base industrial nacionales, además de la posibilidad de utilizar estos robots para vigilar infraestructuras críticas en lugares sensibles.
El proceso de aprobación y las cadenas de suministro
Aunque la FCC insiste en que la medida es «neutral respecto de los países» y no está dirigida contra uno o varios países concretos, el artículo señala que fuentes de la seguridad nacional estadounidense consideran claramente a China como la fuente de la amenaza a la que se apunta. El artículo también citó al Ministerio de Comercio chino, que en una rueda de prensa celebrada el 29 de julio rechazó las medidas y las calificó de discriminación y represión contra las empresas y los productos chinos bajo el pretexto de la seguridad nacional; asimismo, afirmó que el proteccionismo no aumentará la competitividad estadounidense y podría perjudicar a las empresas y a los consumidores.
Para obtener una aprobación condicional para un robot extranjero avanzado, las empresas deberán presentar amplia información, entre ella un plan detallado y con plazos concretos para establecer o ampliar la fabricación dentro de Estados Unidos. También deberán presentar las solicitudes al Departamento de Defensa y a la FCC antes del 1 de enero de 2028. La posible revisión, según lo señalado sobre ANYbotics, incluiría un examen de seguridad nacional realizado por el Departamento de Defensa o el Departamento de Seguridad Nacional, la divulgación de la titularidad real de la empresa y de los riesgos de la cadena de suministro, así como el anuncio de un plan para establecer una presencia manufacturera considerable en Estados Unidos.
Esto podría representar un desafío incluso para las empresas que no fabrican sus productos en China, porque una proporción considerable de los componentes robóticos procede de allí, incluidos componentes de robots ensamblados dentro de Estados Unidos. El artículo considera que esta realidad otorga a China influencia en cualquier negociación relacionada con la decisión, hasta que las empresas estadounidenses logren diversificar más sus cadenas de suministro.
Reacciones divididas en el sector de la robótica
Algunas empresas estadounidenses acogieron favorablemente la decisión, ya que la reducción de la competencia extranjera en el mercado comercial podría brindarles más espacio. Brendan Schulman, vicepresidente de políticas de Boston Dynamics, escribió en LinkedIn que considera la medida el inicio de una serie de políticas que determinarán el éxito y el crecimiento del sector durante décadas.
En cambio, otras empresas no esperan una transformación radical en las decisiones de los clientes. Nick Radford, director ejecutivo de la empresa estadounidense de robots humanoides Persona, afirmó que los clientes estadounidenses quieren poder auditar la tecnología, obtener asistencia rápidamente y mantener los sistemas operativos sin depender de una cadena de suministro externa frágil. Según su planteamiento, algunos clientes quizá ya habían descartado los robots chinos por estas razones.
Philip Frey, vicepresidente de estrategia de la empresa suiza de robots cuadrúpedos ANYbotics, afirmó que los clientes corporativos en Estados Unidos evalúan cada vez más los robots según su fiabilidad a largo plazo, su ciberseguridad, las capacidades de su software, las certificaciones de seguridad, su facilidad de mantenimiento y su integración con el ecosistema, y no únicamente según el coste del hardware. Añadió que su empresa tiene la intención de solicitar una aprobación condicional para productos futuros.
Por su parte, Gavin Kenneally, director ejecutivo de la empresa estadounidense Ghost Robotics, adoptó una postura más tajante y afirmó que los robots chinos presentes en Estados Unidos incluyen software espía deliberado, que existen estrategias de precios predatorios y que la competencia no se produce únicamente entre empresas estadounidenses y chinas, sino entre empresas privadas estadounidenses y una estrategia nacional china coordinada. Considera que reforzar la ciberseguridad y crear un entorno competitivo más equilibrado beneficiará a los clientes y al sector.
¿Cumple la prohibición su objetivo?
El artículo plantea una cuestión más amplia sobre si una prohibición general es la mejor manera de hacer frente a los riesgos. Kyle Chan, sociólogo de la institución Brookings, escribió en un informe publicado el 9 de julio que el enfoque estadounidense ante los riesgos de las tecnologías chinas se ha caracterizado por la fragmentación y la falta de coordinación. Propuso que la Oficina de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio se encargue de recopilar la información federal y de adoptar de forma centralizada las decisiones relativas a los dispositivos extranjeros de alto riesgo.
Chan también pidió mejores mecanismos de participación pública y un proceso continuo y proporcional que pueda endurecer o flexibilizar las restricciones específicas a la importación en respuesta a riesgos claramente definidos. Considera que este enfoque permitiría a la industria estadounidense seguir beneficiándose de las alianzas con fabricantes chinos en las partes menos sensibles de la cadena de suministro, al tiempo que esos vínculos se reevaluarían con el tiempo.
Según esta perspectiva, las restricciones generales e imprecisas podrían producir resultados contraproducentes, entre ellos dificultar que las empresas emergentes y los investigadores estadounidenses desarrollen nuevo software y ralentizar la innovación en el ecosistema robótico estadounidense. Por ello, el impacto de la decisión no se limita a prohibir determinados productos, sino que gira en torno a cómo equilibrar la seguridad nacional con la competencia, la diversificación de las cadenas de suministro y la capacidad del sector para seguir evolucionando.