El esfuerzo del Pentágono por reponer las reservas de misiles brinda una oportunidad a empresas manufactureras emergentes que consideran que el problema no se limita a la falta de espacio industrial, sino que también abarca la forma en que se construyen las propias fábricas. Empresas como Machina, Hadrian y Freeform utilizan software, robótica y métodos de producción automatizados para desafiar un modelo tradicional que depende de máquinas personalizadas, moldes y herramientas especializadas, y mano de obra cualificada para producir cantidades limitadas de piezas complejas.
Algunas de estas tecnologías proceden del sector espacial comercial, que ha desarrollado métodos más flexibles para afrontar cambios en el diseño y en los volúmenes de producción. Durante el Simposio Espacial y de Defensa de Misiles de este año, Machina, con sede en Los Ángeles, presentó una estructura de 16 pies de longitud para el cuerpo de un vehículo hipersónico que fabricó para Ursa Major, empresa que está ampliando su actividad, del desarrollo de propulsión de cohetes al desarrollo de sistemas completos de misiles hipersónicos.
Inteligencia artificial para controlar la fabricación
Edward Mehr, cofundador y director ejecutivo de Machina, que anteriormente trabajó en SpaceX y Relativity Space, afirmó que esta estructura muestra cómo puede utilizarse la inteligencia artificial para controlar las máquinas que fabrican armas, no para diseñar las armas en sí. En declaraciones a SpaceNews, añadió que los programas de misiles «no están limitados por el diseño, sino por la producción».
La plataforma de Machina, denominada RoboCraftsman, utiliza brazos robóticos para dar forma gradualmente a láminas metálicas y convertirlas en estructuras personalizadas para la industria aeroespacial. La empresa emplea inteligencia artificial para otorgar a los equipos robóticos un mayor grado de autonomía al ejecutar tareas físicas, con la posibilidad de pasar de unos procesos y geometrías a otros y reducir la necesidad de herramientas de producción personalizadas.
Calificación de un componente para el programa JASSM
Machina obtuvo recientemente un contrato de calificación de Lockheed Martin para apoyar el programa de misil aire-superficie conjunto de largo alcance, conocido como JASSM, un misil de crucero de largo alcance que Lockheed Martin fabrica para la Fuerza Aérea. La importancia del acuerdo para Machina radica en que sitúa un conjunto fabricado mediante el proceso de la empresa dentro de los procedimientos de calificación de un programa de misiles operativo.
Lockheed Martin también es inversor en Machina a través de su brazo de inversión Lockheed Martin Ventures. Mehr afirmó que la fabricación de estructuras para cuerpos de misiles hipersónicos se ha convertido en un importante ámbito de crecimiento para la empresa, que busca demostrar que su enfoque puede cumplir de forma constante las tolerancias de ingeniería, los requisitos de calidad y los ritmos de producción impuestos por los grandes programas de armamento.
De líneas personalizadas a fábricas programables
Según Mehr, los programas tradicionales pueden requerir decenas de millones de dólares para adquirir equipos personalizados, además de largos periodos de preparación antes de que la primera pieza de producción esté disponible para las pruebas. Machina propone una alternativa basada en una fábrica programable, en la que gran parte del cambio puede trasladarse al software en lugar de fabricar nuevos moldes, equipos y una línea de producción personalizada.
Esto significa, según el ejemplo presentado por Mehr, que equipos que producían componentes para automóviles podrían reprogramarse para fabricar una estructura de misil después de recibir el diseño digital. Sin embargo, la empresa aún debe demostrar que este enfoque cumple los requisitos de los programas militares en materia de precisión, calidad y capacidad de producción.
Machina se prepara para expandirse después de recaudar 124 millones de dólares a principios de este año para financiar una nueva fábrica estadounidense de 200.000 pies cuadrados, cuyo objetivo es trasladar su tecnología de trabajos de bajo volumen a operaciones de mayor producción. Su lista de clientes también incluye a NASA y Toyota.