Los sistemas de almacenamiento de energía en Estados Unidos están pasando de ser una herramienta para estabilizar los precios a convertirse en un elemento esencial de la gestión de la fiabilidad de la red eléctrica, debido al aumento de la demanda generado por los centros de datos, la manufactura avanzada y las olas de calor. Estos sistemas permiten almacenar electricidad cuando es abundante y de bajo costo, para luego inyectarla cuando aumenta la demanda, lo que ayuda a los operadores de las redes a reducir la presión durante las horas punta y a limitar los repuntes de precios.
Según el artículo publicado en CleanTechnica a partir de información de la Solar Energy Industries Association (SEIA), la capacidad instalada de almacenamiento de energía en Estados Unidos aumentó de 6.000 megavatios-hora en 2020 a más de 175.000 megavatios-hora en la actualidad. El artículo afirma que esta capacidad basta para suministrar energía a más de cinco millones de hogares durante un día completo con una sola carga. Además, 13 estados han adoptado desde 2010 políticas destinadas a aumentar sus capacidades de almacenamiento.
California pone a prueba el efecto de las baterías en las horas punta
California fue el primer estado estadounidense en adoptar un objetivo de compra y desarrollo de almacenamiento de energía, cuando fijó en 2010 una meta de 1.825 megavatios para 2024. El estado superó ampliamente ese objetivo, ya que ahora cuenta con más de 21.000 megavatios de capacidad de almacenamiento, y también ha establecido nuevos objetivos para el almacenamiento de larga duración.
El artículo señala que la expansión de las baterías en California reduce la demanda de las centrales de generación durante el pico vespertino. El 1 de agosto de 2026, el principal operador de la red del estado superó por primera vez un nivel de descarga de 13.000 megavatios procedente de las baterías, lo que suministró un tercio de la demanda total de electricidad del estado en ese momento.
Objetivos obligatorios y nuevos incentivos en otros estados
Nevada adoptó un estándar de almacenamiento de energía aprobado por el gobernador republicano Brian Sandoval en 2017. La expansión continúa bajo gobiernos republicanos y demócratas, con el respaldo de la coordinación entre las empresas de servicios públicos, los organismos reguladores y los legisladores. La Comisión de Servicios Públicos de Nevada fijó un objetivo intermedio de alcanzar 1.000 megavatios para 2030, pero el estado cuenta actualmente con 1.700 megavatios, lo que lo sitúa en el cuarto lugar del país por capacidad instalada, según la fuente.
En Illinois, el gobernador J.B. Pritzker aprobó a principios de 2026 la ley Clean and Reliable Grid Affordability Act, que instruye a la Illinois Power Agency a adquirir 3.000 megavatios de almacenamiento de energía para 2030. La ley también concede incentivos a los proyectos de almacenamiento independientes y crea un programa de centrales eléctricas virtuales, con el objetivo de utilizar recursos distribuidos, como las baterías domésticas, durante los periodos de mayor demanda. El artículo prevé que estas medidas permitan ahorrar 13.400 millones de dólares a los hogares y las empresas en sus facturas de electricidad durante 20 años.
Los centros de datos impulsan a Virginia a elevar sus ambiciones
La expansión del almacenamiento en Virginia está vinculada al rápido crecimiento de los centros de datos, que incrementa la demanda de electricidad y aumenta la presión para proporcionar fuentes de energía fiables y asequibles. En 2026, la gobernadora Abigail Spanberger y los legisladores ampliaron el objetivo de almacenamiento establecido por la Virginia Clean Economy Act de 2020. El estado pretende añadir 16.780 megavatios de almacenamiento de corta duración para 2040 y 4.520 megavatios de almacenamiento de larga duración para 2045, y el artículo señala el papel de la SEIA y sus socios en el respaldo de esta orientación.
¿Qué revela la experiencia de Massachusetts?
En 2018, Massachusetts fijó el objetivo de alcanzar 1.000 megavatios-hora de almacenamiento para 2025, y el estado superó la meta el año pasado, con más de 1.500 megavatios-hora en la actualidad. La gobernadora Maura Healey continúa desarrollando las políticas anteriores mediante una legislación aprobada en 2024 y una orden ejecutiva emitida este año, con un énfasis adicional en el almacenamiento de larga duración.
Lectura editorial: Lo que está cambiando en la práctica es la transición del almacenamiento de un proyecto técnico independiente a un recurso flexible integrado en la planificación oficial de la red, ya sea mediante objetivos de compra directa, proyectos independientes o baterías distribuidas conectadas a programas de centrales eléctricas virtuales. Los cinco casos muestran que el impulso no responde a un único factor: California se centra en reducir la presión durante los picos de demanda, Virginia afronta la demanda de los centros de datos, mientras que Illinois vincula el almacenamiento con el costo de la electricidad y los programas de recursos distribuidos.
Estas cifras no significan que el almacenamiento resuelva por sí solo todos los desafíos de la red; el artículo no ofrece detalles sobre los tipos de baterías, la duración efectiva del almacenamiento, los costos de implementación ni los resultados operativos a largo plazo. Asimismo, las estimaciones de ahorro financiero y los objetivos futuros que se presentan son estimaciones y políticas estatales, y su cumplimiento deberá evaluarse posteriormente. El artículo también menciona que Georgia aprobó en 2025 un plan integrado de recursos que propone añadir más de 1.500 megavatios de almacenamiento, y que Texas se convirtió en el segundo mercado de almacenamiento más grande del país.