Especialistas del sector de la traducción en Turquía consideran que la inteligencia artificial está reformulando la manera de trabajar en la profesión al aumentar la velocidad y la capacidad productiva, pero no puede asumir la responsabilidad profesional ni garantizar la transmisión del contexto, la cultura y el estilo sin una revisión humana. Según las declaraciones difundidas por la Agencia Anadolu el 7 de septiembre de 2026, los traductores tienden a tratar estas herramientas como un nuevo socio profesional, no como un sustituto completo.
Ahmet Varol, presidente de la Asociación de Traductores Turcos y de la Federación de Instituciones de Traducción, afirmó que el traductor profesional que no trabaje en armonía con la inteligencia artificial perderá su capacidad competitiva. Según su estimación, un traductor puede completar en un día, utilizando estas herramientas, una cantidad de traducción que podría requerir dos meses mediante el método tradicional, lo que convierte la adopción de la tecnología en un factor necesario para continuar en el mercado.
El aumento de la velocidad no elimina la responsabilidad del traductor
Varol señala que la inteligencia artificial resulta especialmente útil en documentos largos, libros y catálogos en los que se repiten fragmentos, ya que reduce el tiempo necesario para producir el borrador. Sin embargo, subraya que el texto resultante necesita ser revisado para garantizar que el significado se haya comprendido con precisión, y que la responsabilidad final sigue recayendo en el traductor, no en el sistema.
Prof. Dr. Sevinç Arı, vicedecana de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad de Mármara, coincide con esta valoración. Arı afirma que los modelos de inteligencia artificial pueden analizar el contexto mejor que los programas tradicionales de traducción asistida por ordenador, pero pueden equivocarse al transmitir elementos culturales y estilísticos y al adaptar el texto a la capacidad de comprensión del público destinatario. Por ello, considera que los documentos oficiales y especializados requieren la revisión de un traductor experto.
Según Arı, un traductor realizaba en promedio entre 250 y 350 palabras por hora, dependiendo de sus capacidades, mientras que con la inteligencia artificial la tasa puede elevarse a 1800 palabras por hora. Afirma que la tecnología ha reducido los precios en algunos casos, pero al mismo tiempo ha aumentado el volumen de trabajo que el traductor puede completar.
La presión sobre los precios acompaña al aumento de la productividad
Varol no cree que la inteligencia artificial haya reducido el volumen de trabajo en el sector de la traducción, pero afirma que la rapidez de ejecución ha cambiado las expectativas de los clientes. Algunos clientes esperan, según su descripción, una reducción de los precios de alrededor del 75% porque la tarea se completa en menos tiempo. Esta presión se hace evidente en la traducción de documentos oficiales; el coste del sello notarial por sí solo para un documento de 20 líneas asciende a unos 1700-2000 liras turcas, mientras que algunos traductores pueden pedir solo entre 200 y 300 liras por temor a perder ingresos, aunque el precio habitual puede llegar a 1500 liras.
Varol afirmó que la federación preparó un proyecto y lo presentó al Ministerio de Justicia turco para abordar los problemas de la profesión, entre ellos la fijación de una tarifa mínima con el objetivo de reducir la ambigüedad de los precios y el desequilibrio del mercado.
¿Qué está cambiando en la práctica?
Estas declaraciones muestran que el valor práctico de la inteligencia artificial en la traducción reside actualmente en acelerar el borrador y trabajar con textos repetitivos, no en transferir la responsabilidad al sistema. Esto también significa que las habilidades requeridas del traductor se amplían para incluir la evaluación de los resultados de los modelos, la comprensión del texto original y el control de la terminología, el contexto y la cultura.
Arı afirma que la Universidad de Mármara actualizó sus planes de estudio e integró las tecnologías de inteligencia artificial en el proceso educativo en lugar de resistirse a su uso. La cuestión abierta, según los datos disponibles, se refiere a la capacidad del mercado para distribuir equitativamente los beneficios de la productividad entre clientes y traductores, y a si las normas tarifarias propuestas abordarán la brecha entre la reducción del tiempo de ejecución y el coste de la responsabilidad profesional y la revisión.