Las empresas emergentes del sector de la energía de fusión nuclear están ampliando sus asociaciones con el sector de defensa estadounidense, en un claro retorno a la relación histórica entre la investigación sobre la fusión y las aplicaciones de seguridad nacional. Este cambio se produce mientras las empresas intentan finalmente generar electricidad para la red, pero afrontan una ralentización de la financiación de capital riesgo destinada a las tecnologías climáticas y un aumento considerable del coste de desarrollar reactores de fusión.
La relación entre la fusión nuclear y la defensa no es nueva. Parte de este sector surgió hace décadas, cuando los físicos investigaron usos civiles para los conocimientos científicos relacionados con las bombas termonucleares durante la Guerra Fría. Asimismo, la Instalación Nacional de Ignición (National Ignition Facility) del Gobierno estadounidense, donde tuvo lugar un experimento destacado de fusión en 2022, respalda aplicaciones de seguridad nacional desde hace más de 25 años.
La financiación de defensa abre una vía adicional
Las empresas de fusión necesitan financiación a largo plazo para desarrollar sistemas láser, materiales de combustible, instalaciones de experimentación y centrales de generación. Por ello, la entrada de empresas de defensa o entidades gubernamentales como socios no representa simplemente una cooperación investigadora, sino que puede proporcionar una fuente financiera alternativa en un sector en el que las rondas de financiación climática se han vuelto más difíciles.
Aquí destaca una necesidad de defensa creciente relacionada con los drones. Los sistemas tradicionales de defensa aérea fueron diseñados principalmente para hacer frente a aeronaves pilotadas por personas, que son objetivos más grandes y menos numerosos que los drones. En algunos casos, esto ha provocado una gran diferencia entre el coste del ataque y el de la interceptación; hace aproximadamente una década, se utilizó un misil Patriot estadounidense con un coste de 3 millones de dólares para derribar un dron de consumo valorado en unos 200 dólares.
Las armas láser son una de las vías que podrían cambiar esta ecuación, porque disparan rápidamente y con un coste operativo relativamente menor, al depender de la electricidad suministrada por un generador, un reactor o un motor a bordo de un buque, en lugar de un único misil caro y de un solo uso. Para las empresas de fusión que desarrollan reactores basados en láser, disponer de sistemas láser de alta potencia las convierte en posibles socias del sector de defensa.
La asociación de Xcimer con RTX
La empresa Xcimer, especializada en la fusión basada en láser, anunció una asociación y una inversión de RTX, que incluye a la empresa de defensa Raytheon. Según el acuerdo, Xcimer recibirá financiación de RTX Ventures, mientras que RTX comenzará a estudiar el uso de los láseres de la empresa para sus propios fines.
Xcimer, con sede en Denver, opera lo que describe como el mayor sistema láser de propiedad privada del mundo. La empresa pretende utilizarlo para desarrollar una central de generación basada en bombardear objetivos de combustible con láser y comprimirlos hasta que los átomos se fusionen y liberen energía. Sin embargo, el sistema Phoenix actual funciona con una potencia un orden de magnitud inferior a la necesaria para una central comercial, lo que significa que el hecho de que el sistema tenga una capacidad que atraiga el interés de defensa aún no equivale a que posea las especificaciones de una central de generación lista para operar.
Pacific Fusion y la Agencia de Seguridad Nuclear
La actividad no se limita a Xcimer. El mes pasado, Pacific Fusion anunció un memorando de entendimiento con la Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA) para cooperar en experimentos de fusión de alta densidad energética. La empresa también comenzó a construir una instalación experimental en Nuevo México, cerca de los laboratorios nacionales Sandia y Los Alamos.
El objetivo principal de la instalación es demostrar que el diseño de Pacific Fusion puede producir más energía de la que consume. Sin embargo, la empresa afirma que la instalación también servirá para aplicaciones de defensa, ya que las reacciones de fusión que se producirán allí serán mucho más potentes que las reacciones que el Gobierno utiliza actualmente en experimentos con armas nucleares. Keith LeChein, cofundador y director técnico de Pacific Fusion, afirmó que la instalación tiene utilidad en este ámbito de defensa. Carrie von Muench, cofundadora y directora de operaciones, explicó que las aplicaciones de defensa estuvieron presentes en los cálculos de la empresa desde el principio.
¿Qué cambia en la práctica?
Esta convergencia indica que las empresas de fusión quizá no dependan en el futuro únicamente del mercado eléctrico para financiar las primeras etapas de desarrollo. Las mismas tecnologías, especialmente los láseres y las fuentes de energía de alta densidad, pueden servir simultáneamente a objetivos civiles y de defensa. La financiación de defensa podría acelerar la construcción de instalaciones y la realización de experimentos difíciles de financiar comercialmente solo con el sector climático.
Sin embargo, los hechos disponibles no demuestran que estas asociaciones vayan a conducir rápidamente a una central de fusión comercial ni a un arma láser lista para su uso. El acuerdo de Xcimer con RTX incluye una inversión y la exploración de posibles aplicaciones, mientras que el memorando de Pacific Fusion con la NNSA constituye un marco de cooperación y no un anuncio del despliegue de un sistema de defensa. Además, la diferencia entre la capacidad actual de Phoenix y los requisitos de una central eléctrica demuestra que el camino de ingeniería aún es largo. Por tanto, el avance más importante en este momento es el cambio en la base de financiación y en los socios de las empresas de fusión, no la consecución de una producción comercial de electricidad ni una transformación completa en el ámbito de la defensa.