El Departamento de Energía de los Estados Unidos (DOE) ha anunciado una nueva estrategia que tiene como objetivo construir una cadena de suministro local integrada de baterías para el año 2030, en un intento por reducir la creciente dependencia de China. Este plan no se limita únicamente a la fabricación de celdas de batería y sus carcasas, sino que se extiende para incluir todas las etapas de producción, comenzando desde la extracción y el refinamiento de materias primas, hasta la fabricación de componentes secundarios esenciales dentro de los Estados Unidos.
Los tres pilares de la estrategia
El nuevo plan se basa en tres vías principales que tienen como objetivo lograr la independencia tecnológica:
- De la mina al mercado: Creación de una cadena de valor local continua para el año 2030, que incluya las operaciones iniciales (Upstream) como la minería, las operaciones intermedias (Midstream) como el refinamiento y los materiales de ingeniería, y las operaciones finales (Downstream) como la fabricación de celdas y productos finales.
- Del descubrimiento al despliegue: Buscar el liderazgo en tecnología de fabricación para el año 2035.
- Superar el "valle de la muerte": Centrarse en transformar las innovaciones de laboratorio, como las baterías de estado sólido (Solid-state), en productos comerciales comercializables en los mercados.
¿Por qué es importante este cambio ahora?
Este paso está impulsado por expectativas de un crecimiento masivo; los datos de (BloombergNEF) indican que la demanda de baterías podría cuadruplicarse entre 2025 y 2035, aumentando de 179 GWh a 707 GWh. Esta demanda no se limitará al sector de los vehículos eléctricos, sino que se extenderá para incluir las redes eléctricas, los centros de datos de inteligencia artificial, los drones (Drones) y la electrónica de consumo.
A pesar de la notable mejora en las capacidades de fabricación de celdas dentro de Estados Unidos, la cadena principal sigue dependiendo críticamente de las importaciones. Los componentes esenciales como los ánodos (Anodes), los cátodos (Cathodes), los electrolitos (Electrolytes) y los separadores (Separators) todavía se producen mayoritariamente fuera de los Estados Unidos, y China controla una gran parte de este mercado.
Cambio en las prioridades políticas y técnicas
El nuevo plan refleja un cambio en la orientación estratégica del país; mientras que la administración anterior de Biden se centró en los objetivos de energía limpia y justicia social, la administración actual se centra en los motivos de seguridad nacional, la estabilidad de la red eléctrica y la satisfacción de las enormes necesidades energéticas que requieren los robots humanoides y los centros de datos de inteligencia artificial.
Sin embargo, estas ambiciones enfrentan desafíos económicos existentes, ya que los informes de la institución (E2) indican que Estados Unidos ha experimentado la cancelación o reducción de proyectos de baterías por un valor de 42 mil millones de dólares entre 2022 y 2026, lo que ha provocado la pérdida de más de 85 mil empleos en este sector, lo que ejerce una gran presión sobre el éxito de la nueva estrategia.