Drones hundieron dos buques de carga y dañaron un tercero en la zona económica exclusiva de dos Estados miembros de la OTAN, en una nueva escalada de los riesgos para la navegación comercial en el mar Negro. Los ataques más recientes ocurrieron el 6 de octubre, a unos 128 kilómetros de la costa búlgara, mientras que un día antes se produjo un ataque contra un buque cerca de la zona económica exclusiva de Rumanía.
El buque Alfa Watan, con bandera de Togo, navegaba hacia el norte cuando se hundió, y la situación de su tripulación sigue sin conocerse según la información disponible. El buque Able, con bandera de Palaos y que transportaba trigo hacia el sur, se incendió después de ser atacado por varios drones navales y aéreos. Una embarcación búlgara logró evacuar a sus 18 tripulantes, mientras que dos marineros con heridas graves fueron trasladados a un hospital de la ciudad de Varna.
Víctimas y un ataque anterior en aguas rumanas
El 5 de octubre, el buque de carga Royad Mammadov, propiedad de una entidad turca, fue atacado dentro de la zona económica exclusiva de Rumanía. Se declaró un incendio a bordo antes de que se hundiera, y buques y helicópteros rumanos rescataron a 11 miembros de la tripulación, mientras que una persona permanecía desaparecida. El ataque causó la muerte de dos marineros, y el buque transportaba maíz cargado en el puerto ucraniano de Izmaíl.
El presidente búlgaro, Rumen Radev, afirmó que el ataque contra los buques constituía «un ataque inaceptable» y una clara violación del derecho internacional y marítimo. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, describió los ataques como cada vez más preocupantes, pero subrayó que sus circunstancias todavía estaban siendo determinadas y no nombró a un posible responsable.
Acusación ucraniana contra Rusia
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó que una investigación conjunta con la Armada búlgara concluyó que los últimos ataques fueron «un ataque ruso conjunto» con drones navales y aéreos, y confirmó que las fuerzas ucranianas no estaban llevando a cabo operaciones en esa parte del mar Negro. Moscú niega acusaciones similares, y la fuente no presenta una conclusión independiente definitiva que pruebe la responsabilidad por los tres ataques.
Estos hechos se producen en el marco de la expansión del uso de drones en la guerra naval. Ucrania ha utilizado drones aéreos y embarcaciones no tripuladas para atacar buques y puertos rusos, y también ha atacado buques vinculados a los sectores del petróleo y el gas. Por su parte, Rusia ha intensificado el uso de drones aéreos y navales contra buques y puertos ucranianos, además de contra buques comerciales que transportan cereales o atracan en puertos de Ucrania.
¿Qué cambia en la práctica?
El ataque contra buques civiles dentro de las zonas económicas exclusivas de Estados miembros de la OTAN traslada el riesgo del ámbito directo de la guerra a la infraestructura comercial de la navegación regional. También muestra que los buques que transportan cereales y combustible no se enfrentan a un solo tipo de amenaza: los ataques pueden combinar drones aéreos y embarcaciones no tripuladas, lo que dificulta aún más la alerta, la protección y la respuesta en el mar.
La fuente vincula estos ataques con una serie más amplia de incidentes que Gobiernos europeos atribuyen a tácticas rusas de «guerra híbrida», entre ellos el hallazgo de drones de fabricación rusa cerca del proyecto de gas Neptun Deep en Rumanía, las acusaciones alemanas de un intento de ataque con un dron explosivo cerca del aeropuerto de Leipzig y las acusaciones estonias y polacas de actos de sabotaje contra instalaciones y empresas. Siguen abiertas las preguntas sobre cómo coordinarán los países de la OTAN los mecanismos de disuasión e investigación y la protección de la navegación, especialmente mientras no se haya determinado por completo la responsabilidad por los últimos ataques navales.