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Greenairy desarrolla torres vegetales inteligentes para reducir los gases tóxicos en el aire de las oficinas

La startup Greenairy está probando torres vegetales diseñadas para extraer el aire interior y descomponer los compuestos orgánicos volátiles, y afirma que sus ensayos iniciales en Singapur registraron una reducción del 50 % en los niveles medios de estos compuestos y en sus picos diarios. La empresa prevé publicar los resultados verificados por TÜV SÜD y comenzar la producción comercial en 2027.

2026-10-07
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certi.news Editorial Team
Greenairy desarrolla torres vegetales inteligentes para reducir los gases tóxicos en el aire de las oficinas

La startup Greenairy está desarrollando torres vegetales diseñadas para espacios interiores, con el objetivo de tratar los gases tóxicos del aire de oficinas, escuelas, hoteles y edificios comerciales, en lugar de limitarse a capturar el polvo y las partículas finas. La empresa afirma que unos ensayos iniciales realizados en instalaciones de Singapur mostraron una reducción del 50 % en los niveles medios de compuestos orgánicos volátiles y en sus picos diarios durante el horario laboral.

La idea de la empresa surgió después de que sus fundadores, Tanvi Thombre y Lakshya Saraf, se expusieran, mientras trabajaban en un laboratorio universitario, a vapores procedentes de cortadoras láser, impresoras 3D y soldadores. Según el relato de Thombre, no repararon en el problema hasta que una amiga íntima se desmayó y fue trasladada al hospital. Esto llevó a los fundadores a estudiar la contaminación del aire interior, especialmente en edificios que dependen del aire acondicionado y mantienen las ventanas cerradas.

De la filtración de partículas a la eliminación de gases

Greenairy parte de la observación de que los purificadores de aire tradicionales pueden ser eficaces para eliminar el polvo y el polen, pero no tratan con la misma eficacia gases como el dióxido de carbono, el formaldehído y el benceno, muchos de los cuales se incluyen entre los compuestos orgánicos volátiles. Según informó la empresa, estas sustancias están relacionadas con riesgos crónicos para la salud y con lo que se conoce como síndrome del edificio enfermo, en el que los ocupantes del edificio presentan síntomas de salud o malestar sin que se identifique una enfermedad concreta.

Las torres de Greenairy captan el aire y lo dirigen a través de un entorno vegetal diseñado para acelerar la descomposición de los gases, tras lo cual liberan el aire purificado. La empresa afirma que modificar las condiciones que rodean a las plantas hace que estas sean más rápidas que una planta cultivada en una maceta convencional. También presenta las plantas como una alternativa que no requiere sustituir filtros periódicamente y que, según su descripción, no genera subproductos nocivos.

Resultados iniciales que necesitan una publicación independiente

En sus pruebas, la empresa comparó tres oficinas: una equipada con torres de Greenairy, otra con un ionizador médico y una tercera con un purificador dotado de un filtro HEPA. Utilizó monitores de aire con certificación RESET, y Saraf afirma que las torres de la empresa registraron los niveles más bajos de compuestos orgánicos volátiles y la tasa de eliminación más rápida. Thombre también informó de una mejora inmediata durante el horario laboral, con una mejora adicional a medida que maduraban las plantas y los microbios.

Sin embargo, estos resultados siguen siendo presentados por la propia empresa y sus detalles completos aún no se han publicado. Greenairy afirma que la empresa alemana de pruebas y certificación TÜV SÜD verificó los resultados y que los publicará posteriormente, aunque actualmente los facilita previa solicitud. Por lo tanto, con el material disponible no es posible evaluar el tamaño de la muestra, la duración de los ensayos ni la posibilidad de reproducir los resultados en edificios y entornos diferentes.

¿Qué cambia en la práctica?

Si se confirman los resultados publicados, las torres vegetales podrían ofrecer una opción complementaria a los purificadores de aire en lugares donde los gases y los compuestos orgánicos volátiles representan un problema independiente de las partículas. No obstante, su adopción práctica seguirá dependiendo de los datos detallados de las pruebas, los requisitos de mantenimiento y el rendimiento del sistema a largo plazo, además del coste de fabricación e instalación.

Saraf se encuentra actualmente en Berkeley, California, mientras que Thombre reside en Singapur; la primera se centra en captar financiación y la segunda en las pruebas. La empresa prevé que los fundadores se trasladen a Singapur durante el primer semestre de 2027, cuando planea lanzar las primeras torres producidas en grandes cantidades e instalarlas entre sus primeros clientes en Singapur.

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TechCrunch Startups
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