Estados Unidos está experimentando una ola de retroceso en la adopción de tecnologías de vigilancia avanzadas, en la que al menos 10 gobiernos locales y departamentos de policía han tomado medidas para restringir o finalizar el uso de las tecnologías de la empresa Flock Safety. Este movimiento se produce en un contexto de crecientes dudas públicas sobre la vigilancia masiva y la privacidad de los datos, lo que refleja una tendencia más amplia hacia la rendición de cuentas por la rápida expansión de las tecnologías de inteligencia artificial y la infraestructura digital relacionada.
Expansión tecnológica frente al rechazo político
Flock, fundada en 2017, se basa en una amplia red que incluye más de 100,000 cámaras que funcionan con sistemas de lectura de matrículas (ALPR), además de drones y sensores acústicos que utilizan computación de borde (Edge Computing) para detectar sonidos de disparos. A pesar de la capacidad de estas herramientas para ayudar a resolver delitos y encontrar personas desaparecidas, ciudades como Monroe (Ohio), Newburgh (Nueva York), Richmond (Virginia) y Lansing (Michigan) han decidido rescindir sus contratos con la empresa.
El asunto no se ha limitado a las ciudades, sino que se ha extendido al nivel estatal; Florida ha prohibido el uso de lectores de matrículas en sus autopistas, mientras que Texas ha suspendido la financiación gubernamental para las tecnologías de Flock.
¿Cuáles son los motivos de este cambio?
Existen múltiples razones que han llevado a las autoridades locales a tomar estas decisiones, las cuales pueden resumirse en tres ejes principales:
- Uso indebido individual: Se han registrado casos reales en los que oficiales de policía han aprovechado los sistemas de vigilancia para fines personales, como el acecho (stalking) de familiares o exparejas, como ocurrió en los estados de Missouri y Texas.
- Acceso no autorizado a los datos: Algunas ciudades, como Ithaca en Nueva York, han expresado su preocupación por el acceso de agencias federales como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) a las bases de datos de la empresa sin la autorización directa de las autoridades locales.
- Privacidad y vigilancia masiva: Los expertos consideran que la presencia de cámaras en las calles representa una encarnación física y tangible de la vigilancia, lo que genera una mayor preocupación en el público en comparación con la recopilación de datos digitales en línea.
Respuesta de la empresa y modificaciones de política
Por su parte, Flock Safety afirmó que no vende datos ni tiene contratos con la agencia (ICE), subrayando que los clientes son quienes poseen los datos y controlan su intercambio. En un intento por calmar las preocupaciones, la empresa anunció el pasado agosto nuevas medidas que incluyen:
- Reducción del periodo de retención de datos: Reducción del tiempo de almacenamiento de datos predeterminado para los nuevos clientes de 30 días a solo 7 días.
- Endurecimiento de la supervisión de las búsquedas: Requisito de contar con una orden judicial o un código de caso (Case code) antes de permitir que cualquier entidad realice búsquedas en la base de datos.