Uso de datos o documentos falsos, o emisión de líneas sin el conocimiento del titular de los datos, lo que puede dar lugar a la suplantación de identidad y al fraude.
Las experiencias de Egipto, India, Ghana y Kenia, junto con un estudio que abarcó siete países, revelan que la falta de correspondencia entre el usuario de una tarjeta SIM y sus datos de registro supera el problema del servicio al cliente para convertirse en un desafío regulatorio y de seguridad relacionado con el fraude y la identidad digital.