La NASA probó cinco diseños preliminares de ruedas destinadas a vehículos de exploración lunar el 31 de julio de 2026, como parte de la fase final del desafío Rock and Roll with NASA, que atrajo 128 propuestas de 49 países. Las pruebas se realizaron en el circuito de rocas del Centro Espacial Johnson en Houston, utilizando el vehículo de pruebas MicroChariot, que pesa 45 kilogramos.
El desafío se enmarcó en los esfuerzos de la NASA por desarrollar capacidades de movilidad en la superficie lunar, mientras se prepara para establecer una base lunar y ampliar el alcance de las operaciones de las tripulaciones y los sistemas robóticos. La agencia se centró en ruedas ligeras, resistentes y escalables, capaces de absorber impactos, mantener la tracción a velocidades más altas y soportar el duro entorno lunar.
Distintos diseños para un mismo problema
Los cinco prototipos revelaron enfoques de ingeniería diversos, en lugar de depender de un diseño unificado. La empresa Hellenic Technology of Robotics SA desarrolló la rueda HTR Variable Flex Lunar Wheel, con un sistema interno que cambia la rigidez de la rueda según la naturaleza del terreno y las necesidades del vehículo, basándose en una tecnología que la empresa llevaba unos diez años desarrollando para ruedas terrestres.
Por su parte, la rueda Hiper Wheel de Hyperbola utiliza cables tensados y una estructura ondulada que le confieren un comportamiento elástico y le permiten flexionarse sin barras radiales tradicionales. Huff Helo Inc. presentó la rueda Huff Helo Flexible Titanium Wheel, fabricada con láminas de titanio conformadas que cumplen simultáneamente la función de estructura y resorte, pero su elevada rigidez hizo que rebotara sobre algunos obstáculos en lugar de adaptarse por completo a la superficie del terreno.
Deborah y Craig Payne diseñaron la rueda Payne Aviation Wheel aprovechando ideas inspiradas en la aviación y en los primeros diseños de neumáticos de automóviles, combinando un enfoque neumático con principios históricos de fabricación de ruedas.
El diseño ganador
Ganó el equipo Scotch Pad Tyres, fundado por el ingeniero mecánico australiano Daniel Bloomfield y su hijo Isaac Bloomfield. El prototipo se basa en una estructura de neumático fabricada con un material basado en Nomex y reforzada alrededor de un eje de aluminio. El material blando permite que el neumático se deforme alrededor del terreno, mientras que los soportes internos ayudan a mantener su forma. También se añadió una superficie exterior tratada con una mezcla de epoxi y gránulos de corindón para mejorar la tracción.
¿Por qué importa esta prueba?
Las pruebas demostraron que el rendimiento de la rueda está estrechamente relacionado con la naturaleza de la superficie. Los materiales sueltos pueden reducir la tracción, mientras que las rocas y las pendientes imponen requisitos diferentes relacionados con la estabilidad. Por ello, los vehículos lunares no necesitarán necesariamente la misma rueda; las prioridades variarán entre la velocidad, la capacidad de carga, la durabilidad y la capacidad para atravesar tipos específicos de terreno.
La NASA utiliza modelos terrestres para estudiar tecnologías de movilidad, mientras que está previsto que los vehículos de movilidad lunar lleguen a la superficie mediante la iniciativa Commercial Lunar Payload Services. Ganar con uno de los diseños no significa que vaya a ser adoptado directamente para una misión lunar, sino que proporciona a los ingenieros opciones y tecnologías que podrán desarrollarse posteriormente.
Posibles próximos pasos
La NASA podría probar las ruedas en las cámaras de vacío térmico del Centro Espacial Johnson para simular el polvo lunar, el vacío y las temperaturas extremas. También podrían evaluarse durante distancias más largas y con distintos tamaños y cargas. El desafío fue ejecutado por el proyecto conjunto de robótica de Johnson y gestionado por el Centro de Excelencia para la Innovación Colaborativa, perteneciente al Programa de Premios, Desafíos y Fuentes Colectivas de la NASA, con el apoyo de estudiantes de la Academia de Robótica de la NASA e ingenieros del Centro de Investigación Glenn, mientras que HeroX administró el desafío en nombre de la agencia.