La startup Intero Biosystems, surgida de la Universidad de Michigan y con sede en Denver, desarrolla modelos organoides de intestinos humanos cultivados en laboratorio para ayudar a las empresas farmacéuticas y de investigación biológica a probar compuestos antes de pasar a los ensayos en humanos. La empresa apuesta por que un modelo que imite los tejidos intestinales humanos pueda revelar efectos que no aparecen con claridad en los modelos animales o en las capas celulares simplificadas.
El principal producto de la empresa, GastroScreen, está compuesto por tejidos organoides de aproximadamente un milímetro de diámetro cada uno, que normalmente se envían en un tubo que contiene unos 100 modelos. Los clientes pueden utilizarlos como modelos de intestinos sanos o inducir en ellos afecciones similares a enfermedades, y luego exponerlos a diferentes fármacos o compuestos para medir la respuesta o la toxicidad intestinal.
Un modelo multitejido para las pruebas farmacológicas
Intero afirma que sus modelos incluyen múltiples tipos de células y tejidos presentes en el intestino humano, en lugar de imitar una parte limitada del órgano. Además de los modelos, la empresa vende suministros para cultivarlos y utilizarlos, como mezclas nutricionales y sustancias químicas empleadas en los experimentos, y también realiza estudios personalizados para los clientes que incluyen el diseño de los experimentos, la realización de las pruebas y la entrega de los datos.
Según el artículo, las empresas farmacéuticas utilizan estos modelos para examinar la posibilidad de que un fármaco candidato cause daños en el intestino o para estudiar la respuesta de un tejido que imita una afección patológica a un compuesto concreto. La tecnología también está dirigida a empresas biotecnológicas, alimentarias y químicas.
Un impulso regulatorio, pero la adopción aún no está resuelta
El interés del mercado coincide con el movimiento de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos para reducir la dependencia de las pruebas en animales. En abril del año pasado, la agencia presentó orientaciones que fomentan alternativas como los modelos organoides, los órganos en chips y los modelos computacionales basados en inteligencia artificial. En marzo de este año publicó un borrador de directrices que explica cómo validar nuevas metodologías de pruebas no animales cuando se utilizan para respaldar expedientes regulatorios.
Sin embargo, las directrices no aprueban un método concreto, y la aceptación de cualquier metodología depende del método utilizado, los datos presentados y el propósito de la prueba. Por ello, el creciente interés regulatorio no significa que GastroScreen se haya convertido en una alternativa aprobada a las pruebas animales o clínicas.
¿Qué se ha demostrado hasta ahora?
Intero afirma que ha completado la primera fase de validación, demostrando que el modelo contiene los tejidos fundamentales del intestino humano, y que actualmente trabaja en la segunda fase, en la que prueba fármacos conocidos por sus efectos en seres humanos. La empresa señaló que GastroScreen mostró respuestas esperadas a fármacos que reducen la inflamación intestinal y a compuestos conocidos por dañar el intestino.
La tercera fase, que todavía está en curso con varias empresas farmacéuticas, comparará directamente los resultados del modelo con datos animales y datos clínicos existentes, utilizando compuestos conocidos y nuevos candidatos a fármacos. La empresa reconoce que todavía está reuniendo las pruebas que demuestren que el modelo predice la respuesta humana con mayor precisión que los modelos animales o celulares actuales.
Expansión y posibilidades futuras
Intero se fundó en 2024, cuenta con siete empleados y tiene algo menos de diez clientes, después de recaudar una ronda de financiación inicial de 2,3 millones de dólares el año pasado. La empresa afirmó que obtuvo más de 400.000 dólares en ingresos entre el cuarto trimestre del año pasado y el tercer trimestre de este año.
Actualmente, la empresa produce unos pocos miles de modelos organoides por lote y trabaja en la automatización de la fabricación para alcanzar cientos de miles. También planea conceder licencias de los conjuntos de datos biológicos que produce a empresas farmacéuticas y de inteligencia artificial, en lugar de utilizar la inteligencia artificial para construir los propios órganos. A más largo plazo, aspira a crear modelos personalizados a partir de células de pacientes para probar fármacos antes del tratamiento, con una visión aún más ambiciosa que consiste en desarrollar intestinos artificiales.
Intero compite en este campo con empresas como Altis Biosystems e InSphero, además de las soluciones de órganos en chips desarrolladas por MIMETAS. Lo que distingue su propuesta anunciada es la combinación de múltiples tejidos, la posibilidad de producirlos a partir de células madre inducidas y la capacidad de ampliación y personalización; no obstante, el valor regulatorio y clínico de estas ventajas seguirá dependiendo de los resultados de las comparaciones directas con los datos animales y clínicos.