Waymo publicó una lista de 10 lecciones sobre inteligencia artificial que extrajo de operar sus vehículos durante más de 200 millones de millas en conducción totalmente autónoma, pero una de esas lecciones destacadas pareció una crítica directa a la estrategia de Tesla, incluso sin mencionar su nombre. Waymo afirma que intentar convertir un sistema de asistencia al conductor en un sistema de conducción totalmente autónoma representa «una cima falsa»; según la empresa, alcanzar con seguridad la madurez del nivel 4 solo es posible mediante un sistema diseñado para ese fin y probado en circuitos cerrados, y posteriormente optimizado a través de la operación real sin la presencia de un conductor de respaldo dentro del vehículo.
Estos puntos aparecieron en una publicación escrita por Srikanth Thirumalai, responsable del área de fundamentos de inteligencia artificial de Waymo, y las diez lecciones se centran en la seguridad y la experiencia acumulada en viajes totalmente autónomos. La empresa sostiene que los miles de millones de millas simuladas o los millones de millas durante los cuales el sistema conduce con un conductor humano presente no equivalen a lo que el sistema aprende cuando funciona sin una persona que pueda intervenir y corregir el error.
Un desacuerdo de ingeniería sobre el camino hacia el nivel 4
El núcleo del desacuerdo no reside únicamente en la cantidad de datos, sino en la naturaleza de los datos y el entorno en el que se recopilan. Tesla depende de una flota de vehículos de clientes para entrenar su sistema Full Self-Driving, mientras los conductores siguen siendo legalmente responsables de los vehículos. El planteamiento de Waymo, en cambio, supone que los casos raros y peligrosos, o lo que se conoce como la cola de los casos excepcionales, solo aparecen con toda su dificultad cuando no hay un ser humano que contenga el fallo del sistema.
Waymo también advierte de que las cámaras por sí solas no bastan para lograr una conducción autónoma segura a gran escala, y señala que utiliza una combinación de cámaras, dispositivos lidar y radar para proporcionar cierto nivel de redundancia en la percepción. En cambio, Tesla depende del sistema Tesla Vision basado en cámaras. Waymo también critica las redes neuronales integrales que convierten directamente las entradas brutas de las cámaras en órdenes de dirección, al considerar que el sistema cerrado o «caja negra» dificulta generar confianza en él.
La brecha aparece en la operación real
El tono confiado de Waymo se basa en los indicadores operativos mencionados en el artículo. La empresa ofrece más de 500.000 viajes totalmente pagados y sin conductor humano cada semana en sus mercados estadounidenses, y tiene como objetivo alcanzar un millón de viajes semanales antes de que termine el año.
En cambio, el servicio Robotaxi de Tesla sigue operando a escala limitada desde su lanzamiento en Austin, con supervisores humanos de seguridad dentro de los vehículos. Tesla también afirma, según el artículo, que solo ha recorrido 380.000 millas de conducción no supervisada, una cifra que Waymo compara con lo que logra en un solo día. El artículo añade que Elon Musk ha repetido la predicción de que la conducción no supervisada se generalizará antes de que termine el año, mientras ese objetivo se ha pospuesto varias veces.
¿Qué significa esto para el mercado?
Desde el punto de vista de certi.news, la importancia de esta disputa reside en que muestra que la competencia en la conducción autónoma no gira únicamente en torno a mejorar un modelo de inteligencia artificial o aumentar el tamaño de la flota. Existe una diferencia fundamental entre un sistema de asistencia que depende de que el ser humano esté preparado para intervenir y un servicio de transporte autónomo que asume la responsabilidad del viaje en ausencia del conductor.
Sin embargo, esto no zanja la disputa técnica. La fuente presenta la posición de Waymo y las conclusiones del autor del artículo, pero no ofrece una prueba independiente que demuestre que el enfoque de la empresa sea el único camino hacia el nivel 4, ni existen en el texto pruebas claras de que Tesla se haya acercado realmente a generalizar la conducción no supervisada. Por ello, las preguntas abiertas siguen relacionadas con la capacidad de cada enfoque para gestionar los casos raros, ampliar el servicio y mantener la seguridad fuera del ámbito operativo actual.
Opinión editorial: La expresión «cima falsa» describe claramente el riesgo que Waymo percibe en la transición gradual de la asistencia al conductor hacia la autonomía total. Las cifras operativas actuales respaldan su posición en cuanto a experiencia sobre el terreno, pero por sí solas no bastan para demostrar que el camino seguido por Tesla sea imposible. La medida decisiva será el rendimiento verificable cuando se elimine la supervisión humana y se amplíe el servicio, no las promesas ni las actualizaciones de software por sí solas.