Microsoft presentó una perspectiva institucional sobre el uso de la inteligencia artificial en la educación, basada en cinco principios: diseñar herramientas teniendo en cuenta la seguridad, la privacidad, la protección y la transparencia; mantener a los docentes en el centro del proceso educativo; ayudar a los estudiantes a aprender sin apropiarse del proceso de pensamiento; fortalecer los sistemas educativos y la investigación; y preparar a todos los estudiantes para un futuro basado en la inteligencia artificial.
El material no es tanto un anuncio de un único producto como una definición de la postura de Microsoft sobre el papel que deberían desempeñar sus tecnologías en las escuelas y universidades. La empresa reconoce que la inteligencia artificial puede reducir las cargas administrativas, personalizar el aprendizaje y ampliar el acceso a la educación, pero al mismo tiempo plantea preguntas sobre la seguridad de los estudiantes, la privacidad de sus datos y si estos siguen realizando el trabajo mental necesario para aprender.
Confianza y gobernanza antes de la expansión
Microsoft afirma que las instituciones educativas no deberían verse obligadas a elegir entre innovación y confianza. En este contexto, menciona un acuerdo firmado la semana anterior con American Federation of Teachers (AFT), así como el nuevo Privacy & Safety Standard for Schools, que abarca los productos Microsoft Education.
Según la empresa, el estándar limita las formas en que pueden utilizarse los datos de estudiantes y docentes, exige supervisión humana sobre las decisiones con consecuencias importantes, ofrece transparencia a las familias y responsabiliza a Microsoft de los incumplimientos de estos controles. También confirma que las escuelas conservan la propiedad del conocimiento y las ideas que producen. Microsoft afirma que invita al resto del sector a adoptar el mismo nivel de protección, en lugar de limitarlo a sus productos.
El docente no se convierte en supervisor de una máquina
Microsoft sostiene que la inteligencia artificial debe reforzar la experiencia del docente, no sustituir su criterio profesional. Como ejemplo, cita la experiencia de Ashley Hernandez, una profesora de educación especial de una escuela del Bronx, que utiliza Copilot para preparar materiales educativos diferenciados que tienen en cuenta las necesidades sensoriales de estudiantes con necesidades complejas de comunicación y atención médica.
La empresa sitúa este uso dentro de un conjunto más amplio de herramientas, entre ellas Teach in Microsoft 365 Copilot, diseñado para ayudar a los docentes a adaptar materiales, crear clases alineadas con los estándares y reducir el tiempo de planificación. También menciona el Education Insiders Program, que permite involucrar a docentes y líderes escolares en vistas previas privadas y sesiones de comentarios antes del lanzamiento de las herramientas, así como Microsoft Elevate for Educators, que ofrece formación, comunidades de práctica y trayectorias profesionales. Afirma que más de 17 millones de personas completaron durante el último año una certificación en competencias de inteligencia artificial demandadas.
¿Qué cambia en la práctica para los estudiantes y las instituciones?
Microsoft advierte que lo que denomina «descarga cognitiva» puede dar al estudiante la apariencia de estar aprendiendo sin el esfuerzo mental que hace que el conocimiento se consolide. Por ello, presenta sus herramientas educativas como diseñadas de acuerdo con la edad, con Copilot Chat para estudiantes de educación desde el jardín de infancia hasta el duodécimo grado desactivado de forma predeterminada, y con la posibilidad de que la administración controle su activación según la edad.
La empresa afirma que Minecraft Education contribuye a desarrollar las bases de la alfabetización en inteligencia artificial, mientras que Learning Accelerators ofrece apoyo personalizado y comentarios oportunos. Asimismo, Study and Learn Agent utiliza preguntas orientadoras y formación interactiva para ayudar al estudiante a comprender los conceptos sin realizar la tarea en su lugar, mientras que Microsoft 365 Copilot para los estudiantes mayores ofrece herramientas similares a las utilizadas en los entornos laborales.
En el ámbito institucional, Microsoft cita a Broward County Public Schools, que utiliza Microsoft 365 Copilot junto con el ecosistema de Microsoft 365 para analizar deficiencias operativas en medio de un déficit presupuestario, y espera ahorrar entre 40 y 50 millones de dólares en sus instalaciones durante cinco años mediante 235 escuelas. En University of North Carolina, equipos de investigación médica utilizan un entorno de investigación seguro basado en Microsoft Azure para respaldar 25 estudios activos, protegiendo los datos sensibles de los pacientes.
Las competencias son la próxima brecha
Microsoft afirma que la brecha más importante durante la próxima década quizá no esté en el acceso a las herramientas de inteligencia artificial, sino en el acceso a las competencias y las vías que las conviertan en oportunidades económicas. Cita al AI Economy Institute, según el cual las competencias relacionadas con la inteligencia artificial podrían generar primas salariales de hasta el 40 %, un resultado incluido en un libro publicado por el instituto sobre el impacto de estas tecnologías en la experiencia educativa.
La empresa presenta iniciativas como Minecraft Education AI Ready Skills, que concluye con una certificación compatible con los estándares de CSTA e ISTE, junto con asociaciones con AFT, National Education Association, National Applied AI Consortium y North America’s Building Trades Unions. En la educación superior, menciona el curso “Teaching with Artificial Intelligence” de Auburn University, disponible para unos 10.000 miembros del profesorado en más de 90 instituciones, así como programas en Babson College y University of South Florida para aplicar la inteligencia artificial dentro de los planes de estudio y los flujos de trabajo.
Lectura editorial: el cambio real en esta visión no consiste en prometer que la inteligencia artificial sustituirá al docente, sino en intentar definir las condiciones de su uso: protección de los datos, supervisión humana, diseño de herramientas que tengan en cuenta el aprendizaje y desarrollo de competencias críticas en los estudiantes. Sin embargo, la mayoría de las pruebas cuantitativas incluidas aquí proceden de la propia Microsoft, incluidos los resultados sobre la mejora de las tasas de éxito o los ahorros previstos; por tanto, el material por sí solo no basta para determinar si estos resultados pueden generalizarse ni cuál será el efecto de las herramientas en la calidad del aprendizaje a largo plazo.