Michael Smith, de 54 años y residente en Carolina del Norte, fue condenado a 18 meses de prisión tras declararse culpable de un plan que utilizó inteligencia artificial y bots para manipular servicios de streaming musical y robar ingresos por derechos de autor. El tribunal también ordenó confiscarle 8.091.843,64 dólares que obtuvo mediante el plan.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos afirmó que Smith es la primera persona acusada penalmente en Estados Unidos de fraude en el streaming asistido por inteligencia artificial. El caso comenzó con su acusación en 2024, pero el plan continuó durante siete años desde 2017 sin ser descubierto.
¿Cómo funcionaba el plan?
Smith creó miles de cuentas fraudulentas en Amazon Music, Apple Music, Spotify y YouTube Music, utilizando cuentas de correo electrónico falsas y tarjetas de débito obtenidas de forma fraudulenta. Después ejecutó software que hacía que los bots reprodujeran canciones que, según afirmó, eran de su propiedad, mientras que el Departamento de Justicia confirmó que esas canciones habían sido generadas mediante inteligencia artificial.
Cuando fue detenido, había creado cientos de miles de canciones generadas por inteligencia artificial y había distribuido entre ellas miles de millones de reproducciones automatizadas. Según las autoridades, distribuir las reproducciones entre un número enorme de canciones ayudó a evitar llamar la atención sobre una sola canción que recibiera una cantidad anormal de reproducciones.
Cifras que superaron a artistas de fama mundial
Los datos del Departamento de Justicia muestran la magnitud de la actividad: durante abril de 2023, las canciones falsas obtuvieron 80,9 millones de reproducciones fraudulentas, mientras que el catálogo completo de Taylor Swift recibió aproximadamente 9,3 millones de reproducciones durante el mismo mes.
El impacto del plan no se limita a las plataformas de streaming. Los ingresos se distribuyen dentro de fondos comunes de derechos de autor, lo que significa que las reproducciones falsas se apropian de una parte del dinero que podría haber llegado a artistas reales. El Departamento afirma que esto provocó una reducción de los ingresos en todo el sistema.
¿Por qué es importante esta noticia?
El caso revela que la combinación de generación automatizada de contenido, creación de cuentas y operaciones automatizadas puede transformar el fraude, pasando de una manipulación limitada a una actividad de gran escala difícil de detectar si las operaciones se distribuyen entre un gran número de perfiles. El caso también ofrece una prueba temprana de cómo las autoridades policiales abordan el uso de la inteligencia artificial en delitos financieros dirigidos contra plataformas digitales y mecanismos de reparto de ingresos.
Los detalles de las herramientas de detección utilizadas por las plataformas no se han hecho públicos en el material disponible, por lo que el caso por sí solo no demuestra hasta qué punto los servicios pueden impedir este tipo de ataques en el futuro. Sin embargo, muestra que el riesgo no se refiere únicamente a la creación de canciones falsas, sino también a la coordinación de contenido, cuentas y operaciones automatizadas a gran escala.
La condena y la disputa en torno a ella
Los abogados de Smith solicitaron libertad vigilada en lugar de prisión, señalando su arrepentimiento y una oferta de empleo con un salario de 5.000 dólares mensuales en el ámbito de la producción, mezcla, masterización y grabación de audio. También argumentaron que Smith no conservó realmente la totalidad de los 8 millones de dólares y que responsabilizarlo por sí solo de los problemas de la industria del streaming constituía un castigo ejemplarizante.
El Departamento de Justicia rechazó este planteamiento y afirmó que Smith utilizó métodos cada vez más engañosos, mintió a la policía cuando fue confrontado y que era necesaria una condena más severa para disuadir a otros. Además de la prisión, la sentencia le impuso la confiscación del dinero que las autoridades atribuyeron al plan.