Meta se prepara para aplicar una actualización de sus condiciones comerciales el 30 de octubre, que establece que la empresa o las entidades que actúen en su nombre podrán utilizar software automatizado, incluidos programas de rastreo, robots y credenciales de prueba, para acceder a dominios, páginas y enlaces asociados con productos o servicios de cuentas empresariales. La nueva redacción permite indexar, almacenar temporalmente, analizar, recopilar y recuperar el contenido, además de utilizarlo para ofrecer, desarrollar, mejorar e investigar los productos de Meta y entrenarlos.
Según el texto publicado, las condiciones no ofrecen a las cuentas empresariales una opción clara para rechazar estas autorizaciones y continuar utilizando los servicios de Meta. De hecho, la cobertura señala que las empresas que no estén de acuerdo podrían verse obligadas a dejar de utilizar los servicios de la plataforma.
¿Por qué es importante esta noticia?
La importancia de la actualización radica en que podría trasladar la autorización desde ámbitos limitados relacionados con la publicidad o el comercio electrónico a una redacción general que abarque el contenido disponible en los sitios web vinculados a las cuentas empresariales. El posible impacto resulta especialmente relevante para las organizaciones de noticias, que ya mantienen disputas sobre si el uso de sus artículos para entrenar modelos de inteligencia artificial sin licencia constituye un uso legítimo.
Tres expertos jurídicos que hablaron con Nieman Lab advirtieron que la posibilidad de hacer cumplir estas condiciones ante los tribunales no está clara, pero que la redacción podría utilizarse para argumentar que Meta obtuvo permiso para rastrear los sitios de los editores y utilizar el contenido para entrenar productos de inteligencia artificial. James Grimmelmann, profesor de Derecho de la Información y Digital en Cornell Law School, afirmó que el texto podría permitir entrenar la inteligencia artificial con cualquier contenido de sus sitios y quizá utilizar parte de ese contenido en productos que compitan con los editores en las plataformas de Meta.
¿Qué dice Meta que ha cambiado?
Meta describe la modificación como un proceso de «simplificación» y consolidación de cláusulas que estaban distribuidas en distintos acuerdos, incluidas las condiciones de uso de la inteligencia artificial generativa en la publicidad. Un portavoz de la empresa afirmó que el mecanismo de uso de los programas de rastreo no ha cambiado y que cualquier sugerencia en sentido contrario es incorrecta. La empresa también confirmó que los propietarios del contenido siguen pudiendo gestionar el acceso de los rastreadores mediante un archivo robots.txt.
Sin embargo, una comparación de Ars Technica entre las redacciones antiguas y nuevas mostró frases nuevas o más amplias, incluida la referencia a «credenciales de prueba». Los expertos consideran que esta expresión podría permitir automatizar el acceso a contenido protegido tras muros de pago, aunque Meta señaló el acuerdo anterior con los vendedores, que incluía una frase similar, pero no la mencionó en su publicación en la que anunció la actualización de las condiciones.
Las preguntas abiertas para los editores
La disputa principal sigue relacionada con el alcance de la autorización y con la manera en que entra en conflicto con las instrucciones de robots.txt, especialmente si los tribunales concluyen en el futuro que entrenar la inteligencia artificial con determinados tipos de contenido constituye un uso legítimo. Meta afirma actualmente que no planea utilizar las condiciones como fundamento para ignorar las instrucciones que prohíben el rastreo, pero los editores se preguntan si su postura seguirá siendo la misma a medida que cambie el entorno jurídico.
Los expertos también señalaron la posibilidad de que las condiciones constituyan un ejemplo de «vinculación» contractual, en la que se exige a las empresas aceptar amplias autorizaciones para acceder al contenido como condición para utilizar otro servicio. Esto podría llevar a las organizaciones de noticias y a las empresas a reevaluar su dependencia de Meta como fuente de tráfico, aunque el artículo no demuestra hasta ahora que se haya producido un abandono generalizado de la plataforma.