Subaru se prepara para dar un nuevo paso estratégico mediante el desarrollo de tecnologías de próxima generación para sus vehículos eléctricos de forma independiente, alejándose así de su asociación a largo plazo con Toyota. Este cambio se produce tras los desafíos que enfrentaron ambas empresas ante la creciente competencia de compañías chinas como BYD y empresas emergentes de vehículos eléctricos.
Plataforma tecnológica independiente y baterías avanzadas
Subaru reveló sus últimas tecnologías internas, que incluyen la primera plataforma dedicada completamente a vehículos eléctricos, junto con nuevos paquetes de baterías, motores eléctricos y una unidad de control central que permite actualizaciones de software inalámbricas (OTA). La compañía presentó un prototipo en su pista de pruebas al norte de Tokio, equipado con un sistema de tracción total con una potencia combinada de 509 caballos de fuerza y una capacidad de aceleración de cero a 100 kilómetros por hora en menos de 4 segundos. Se prevé que el despliegue de estas tecnologías comience aproximadamente en 2029.
Mayor eficiencia y asociación con AMD y Panasonic
Los ingenieros de Subaru explicaron que los nuevos componentes se caracterizan por ser más ligeros, compactos y eficientes, ya que los motores ofrecen un aumento del 30% en la eficiencia en comparación con el promedio de la industria. Asimismo, el paquete de baterías utiliza 4000 celdas cilíndricas de Panasonic Energy, siendo un 24% más ligero y buscando alcanzar una densidad energética un 20% superior al promedio de la industria.
- Desarrollo de una unidad de control electrónico integrada que admite actualizaciones de software inalámbricas (OTA) y el sistema de asistencia al conductor EyeSight.
- Colaboración con AMD para desarrollar un chip personalizado que emplea inteligencia artificial en futuras actualizaciones del sistema EyeSight.
- Dependencia de un eje eléctrico desarrollado en asociación con Aisin Group, perteneciente a Toyota.
¿Por qué es importante esta noticia?
Este desarrollo representa un cambio operativo significativo para Subaru, que busca fortalecer su independencia tecnológica y elevar su volumen total de ventas a 1.2 millones de vehículos para la primera mitad de la década actual (2030s). La apuesta por tecnologías internas y asociaciones especializadas en inteligencia artificial y chips refleja el esfuerzo de los fabricantes de automóviles tradicionales por mantenerse al día con la era digital y eléctrica de forma independiente.