Inteligencia artificial

La inteligencia artificial se propaga rápidamente, pero la confianza de los usuarios en ella disminuye

Aunque el uso de la inteligencia artificial se ha expandido en productos y servicios, encuestas y posturas políticas y comerciales en Estados Unidos indican una creciente preocupación de los consumidores y escepticismo hacia las empresas desarrolladoras. El artículo sostiene que el problema ya no es únicamente comunicativo, sino que está relacionado con la falta de convencimiento de la gente de que los beneficios de la inteligencia artificial compensen sus costos y riesgos.

2026-08-19
6 min de lectura
298 visitas
certi.news Editorial Team
La inteligencia artificial se propaga rápidamente, pero la confianza de los usuarios en ella disminuye

La presencia de la inteligencia artificial se amplía en la vida cotidiana, pero esta difusión no se convierte automáticamente en aceptación popular. En lugar de mejorar su imagen a medida que aumenta su uso, el sector enfrenta indicios crecientes de preocupación y desconfianza, mientras estos sentimientos comienzan a transformarse en un problema comercial y político que supera el ámbito de las relaciones públicas.

En Estados Unidos, Axios informó que el Comité Nacional Republicano de Elecciones al Senado envió un memorando a grandes empresas de inteligencia artificial en el que advertía que los centros de datos estadounidenses perjudican las posibilidades del partido en unas elecciones importantes en el estado de Ohio. Ese mismo día, una encuesta del Pew Research Center mostró que el 52% de los estadounidenses se sentía «más preocupado que entusiasmado» ante el aumento del uso de la inteligencia artificial en la vida cotidiana, frente al 37% en 2021.

Otras encuestas apuntan en una dirección similar. Una encuesta de CNBC entre personas de entre 18 y 34 años reveló que la mayoría de los participantes no confía en la capacidad de los dirigentes de nueve importantes empresas de inteligencia artificial para «actuar responsablemente» en este asunto. Asimismo, una encuesta de Economist/YouGov realizada en mayo mostró que más del 70% de los estadounidenses considera que la inteligencia artificial avanza demasiado rápido.

Los costos de la expansión no se compensan con beneficios claros

Estas preocupaciones también aparecen en el debate sobre los centros de datos. Según informó The Wall Street Journal esta semana, las empresas tecnológicas enfrentan una crisis de relaciones públicas debido a sus planes de construir centros de datos de inteligencia artificial en todo Estados Unidos. Como resultado, las empresas han comenzado a mejorar sus ofertas para las comunidades locales, incluidas garantías de empleo, inversiones en agua limpia y otros beneficios. En un caso, las concesiones incluyeron bonificaciones de 50.000 dólares para los docentes de un condado del estado de Luisiana.

El elemento común de estos hechos es que muchos consumidores no ven con claridad cómo la inteligencia artificial mejora sus vidas, mientras se les pide asumir parte de sus costos. Estos costos incluyen la presión sobre la infraestructura y los recursos locales, además del temor a la pérdida de empleos y a la disminución del valor de determinadas habilidades y cualificaciones.

En el ámbito de los productos, los usuarios suelen probar la inteligencia artificial en forma de chatbots o herramientas de búsqueda basadas en ella, además de funciones incorporadas al correo electrónico, los televisores y otros productos. Sin embargo, algunos de estos usos no parecen necesarios para los consumidores, como resumir páginas web o añadir interfaces conversacionales a los televisores. Para otros, en cambio, la inteligencia artificial está asociada con ayudar a los estudiantes a hacer trampa o con utilizar propiedad intelectual de terceros para generar obras de arte, vídeos, música y textos.

La expansión no equivale a aceptación

Algunos trabajadores de Silicon Valley esperaban que la expansión de la inteligencia artificial normalizara la tecnología, como ocurrió con el teléfono inteligente, el ordenador personal o internet. Sin embargo, el artículo considera que los indicios actuales apuntan en la dirección contraria, especialmente entre los jóvenes. Ha aumentado el interés por los teléfonos básicos, las cámaras compactas y los reproductores de cintas y CD, mientras que los iPod tradicionales, sin inteligencia artificial ni algoritmos, se venden a precios elevados en eBay.

Esta tendencia coincide con el regreso de actividades no digitales, como la costura, el tejido, los rompecabezas, los juegos de cartas y el mahjong, así como con el aumento de la popularidad de los encuentros presenciales, incluidos los clubes de corredores, frente a algunas actividades digitales, como las citas en línea. Esto no significa que estas opciones constituyan un rechazo generalizado de la tecnología, pero reflejan el deseo de algunos usuarios de recuperar un mayor grado de control y de contacto directo, lejos de los algoritmos.

¿Qué está cambiando en la práctica?

El artículo considera que interpretar el problema como un fallo de los mensajes mediáticos puede ser insuficiente. Los consumidores quizá entiendan la inteligencia artificial lo bastante bien, pero no creen que la compensación valga la pena. Las promesas de empleos automatizados con salarios más altos y semanas laborales más cortas aún no se han convertido en una realidad tangible, mientras que los riesgos, como la pérdida de empleos, parecen más directos que los beneficios que ofrecen algunas funciones nuevas.

Brian Chesky, director ejecutivo de Airbnb, reconoció recientemente en un pódcast que la reacción adversa contra la inteligencia artificial es real y la relacionó parcialmente con la falta de productos que «le gusten a la gente común». Dijo que la industria necesita desarrollar usos prácticos capaces de convencer a la gente, y citó como ejemplo la posibilidad de ofrecer un médico bajo demanda a quienes no pueden permitírselo.

Por su parte, Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, describió esta semana en una publicación en X la imagen negativa de la inteligencia artificial como un «gran problema» y una «crisis de confianza» fundamental. Dijo que la gente no confía en las empresas, los gobiernos ni el sector tecnológico porque sospecha que estas entidades están «cocinando una nueva forma de perjudicarla». Según Amodei, la crisis no se resuelve únicamente con palabras, sino cumpliendo las grandes promesas, como contribuir a curar el cáncer.

La conclusión que plantea el artículo es que la expansión de la inteligencia artificial puede aumentar la necesidad de demostrar su valor, en lugar de garantizar su aceptación. A medida que su presencia se amplíe en los servicios y la infraestructura, las empresas tendrán que explicar el beneficio práctico para los usuarios y las comunidades, y abordar sus costos y preocupaciones como parte del propio producto, no simplemente como un problema de marketing.

Fuente de la noticia
c
Autor

certi.news Editorial Team

Lo que necesitas saber

La inteligencia artificial se está extendiendo rápidamente, pero las encuestas y las posturas políticas y empresariales en Estados Unidos indican una disminución de la confianza de los usuarios y de las empresas desarrolladoras. El artículo sostiene que la aceptación no se logrará únicamente mediante la expansión, sino demostrando beneficios prácticos claros y abordando sus costos y riesgos para las personas y las comunidades.

  • Una encuesta de Pew Research mostró que el 52% de los estadounidenses está ahora más preocupado que entusiasmado por el aumento del uso de la inteligencia artificial, frente al 37% en 2021.
  • Otras encuestas revelaron que la mayoría de los jóvenes no confía en que los líderes de nueve destacadas empresas de inteligencia artificial actúen de manera responsable, y que más del 70% de los estadounidenses considera que la tecnología avanza demasiado rápido.
  • Los planes para construir centros de datos de inteligencia artificial enfrentan objeciones relacionadas con la presión sobre la infraestructura y los recursos locales, lo que ha llevado a algunas empresas a ofrecer garantías de empleo, inversiones y beneficios para las comunidades.
  • Algunos consumidores no consideran necesarios beneficios como resumir páginas web o añadir interfaces conversacionales a los televisores, mientras que perciben como más inmediatos los riesgos de pérdida de empleos y uso de propiedad intelectual.
  • El artículo afirma que la expansión de la inteligencia artificial no equivale a su aceptación y que las empresas deben ofrecer usos prácticos y demostrar el valor de la tecnología, en lugar de limitarse a los mensajes de marketing.

Preguntas frecuentes

¿Por qué está disminuyendo la confianza de los usuarios en la inteligencia artificial?

Porque muchos usuarios no consideran que sus beneficios actuales compensen sus costos y riesgos, entre ellos la presión sobre los recursos locales, la pérdida de empleos, la disminución del valor de algunas habilidades y las preocupaciones por el uso de la propiedad intelectual.

¿Qué mostró la encuesta de Pew Research mencionada?

Mostró que el 52% de los estadounidenses está ahora más preocupado que entusiasmado por el aumento del uso de la inteligencia artificial en la vida cotidiana, frente al 37% en 2021.

¿Cómo están respondiendo las empresas tecnológicas a las objeciones sobre los centros de datos?

Algunas empresas han empezado a mejorar sus ofertas a las comunidades locales, incluidas garantías de empleo, inversiones en agua limpia y otros beneficios, entre ellos bonificaciones para docentes en un condado de Luisiana.

¿Qué solución propone el artículo para la crisis de confianza?

El artículo sostiene que la solución no consiste únicamente en mejorar la comunicación, sino en desarrollar usos prácticos que convenzan a la gente, cumplir las promesas y abordar los costos y las preocupaciones relacionados con la inteligencia artificial como parte del producto.

De la misma categoría

También te puede interesar

Ver todas las noticias