El mercado de las baterías domésticas en Estados Unidos está pasando de ser un producto de alto costo, destinado principalmente a propietarios de viviendas que tienen paneles solares, a convertirse en parte de un modelo comercial más amplio del que se benefician las empresas de energía y los servicios públicos. Dos factores fundamentales impulsan esta transformación: la disminución del costo de las baterías y la aparición de centrales eléctricas virtuales (VPP), que conectan miles de baterías distribuidas y coordinan su funcionamiento mediante software.
Una competencia que presiona los precios
Tesla ha sido durante años una de las empresas más destacadas del mercado de las baterías domésticas, pero actualmente enfrenta la competencia de empresas emergentes como Base Power, que recaudó 2.000 millones de dólares en menos de un año. Ante esta presión, Tesla presentó un plan para alquilar baterías Powerwall a un precio mensual más de dos tercios inferior a los niveles anteriores.
Por lo general, el costo de las baterías domésticas supera los 10.000 dólares después de la instalación, lo que hizo que su compra estuviera fuera del alcance de muchos consumidores. Sin embargo, las ofertas de alquiler en Texas cambiaron la ecuación de precios: Tesla permite al usuario alquilar baterías Powerwall con una capacidad total de 27 kilovatios-hora por 35 dólares al mes, mientras que Base Power ofrece una capacidad de 39,2 kilovatios-hora por 19 dólares mensuales.
Estos precios no significan que las baterías se hayan vuelto gratuitas o que el costo del sistema haya desaparecido, sino que las empresas ahora pueden distribuir el valor económico del sistema entre el usuario y la red eléctrica. La batería no funciona únicamente como fuente de respaldo para el hogar, sino que se convierte en parte de una flota que puede operar colectivamente cuando sea necesario.
¿Cómo funciona una central eléctrica virtual?
Una central eléctrica virtual reúne recursos distribuidos, como baterías domésticas y, en ocasiones, calentadores de agua, y luego los coordina para que se comporten en la red como si fueran una gran central generadora. La empresa operadora puede cargar las baterías cuando los precios de la electricidad son bajos y después utilizar la energía almacenada o venderla a la red cuando aumentan la demanda y los precios.
La empresa operadora conserva una parte de los ingresos, mientras que otra parte puede transferirse a los consumidores en forma de tarifas eléctricas más bajas, baterías de respaldo de bajo costo o ambas. De este modo, instalar baterías en los hogares se convierte en una forma de prestar un servicio a la red, no solo en una decisión individual para almacenar electricidad.
Una alternativa más rápida a las centrales de máxima demanda
Tradicionalmente, las empresas de servicios públicos dependían de dos opciones para hacer frente a los periodos de alta demanda: construir centrales generadoras especializadas que solo funcionan durante las horas punta o pagar a grandes consumidores, como las fábricas, para que reduzcan temporalmente su consumo. Las centrales eléctricas virtuales añaden una tercera opción, basada en activos distribuidos que ya existen cerca de los lugares donde se consume la electricidad.
Estas centrales tienen una clara ventaja temporal. Construir una central tradicional de 100 megavatios puede tardar entre dos y cuatro años, mientras que Base Power afirma que avanza hacia la instalación de una central virtual de la misma capacidad para la cooperativa CoServ, en el norte de Texas, en menos de 12 meses. La distribución de las baterías reduce las complejidades relacionadas con la selección de terrenos, los permisos y la conexión de una sola central a la red.
Además, los servicios públicos podrían necesitar gastar menos en líneas de transmisión y nueva infraestructura, porque las baterías están distribuidas cerca de los usuarios en lugar de concentrarse en un único sitio de generación. El software añade una capa de gestión que permite coordinar estos recursos según el estado de la red, los precios y la demanda.
¿Qué está cambiando en la práctica?
Las centrales eléctricas virtuales están adquiriendo mayor importancia a medida que aumenta el consumo de electricidad debido a los centros de datos de inteligencia artificial y a la expansión de la electrificación de la economía. Al mismo tiempo, los servicios públicos enfrentan cuellos de botella en la conexión a la red, especialmente cuando intentan añadir grandes instalaciones de almacenamiento conectadas directamente a ella.
Nicole Tomasin, directora comercial de Energy Access Innovations, afirma que la expansión de los centros de datos podría acelerar los programas de centrales eléctricas virtuales, porque sus operadores buscan conectarse rápidamente a la red tanto como comprar la propia electricidad. Una flota distribuida puede reunirse en cuestión de meses, mientras que las listas de espera tradicionales para la conexión pueden prolongarse durante años.
El mercado de esta tecnología todavía es relativamente pequeño, ya que actualmente tiene un valor de 7.400 millones de dólares, pero se prevé que supere los 30.000 millones de dólares para 2033, según Grand View Research. Aunque las pruebas actuales se concentran en mercados como Texas y California, este modelo apunta a un cambio en la forma de considerar la batería doméstica: de un dispositivo de respaldo propiedad del consumidor a un activo de la red que las empresas de energía pueden gestionar colectivamente.
Una carrera entre el modelo antiguo y el nuevo
Tesla utiliza desde hace años su flota de Powerwall en una central eléctrica virtual, pero no comercializó esta función entre los consumidores como el núcleo del producto. En cambio, se centró en permitir que los propietarios de viviendas cargaran las baterías con el excedente de energía solar durante el día y lo utilizaran por la noche, lo que se conoce como aprovechar las diferencias en los precios de la electricidad.
Este enfoque contribuyó a la instalación de más de 6,7 gigavatios de baterías Powerwall, pero el plan mensual de Base Power está presionando a Tesla para que cambie la forma de ofrecer el servicio. Base Power afirma que instala baterías con una capacidad de almacenamiento de 8 megavatios-hora al día y pretende duplicar ese ritmo para finales de año.
Por eso, la importancia de la competencia actual no radica únicamente en la reducción del precio para el usuario, sino en la puesta a prueba de un nuevo modelo económico: cuantos más baterías domésticas haya, mayor será la capacidad de la empresa para construir un recurso eléctrico distribuido que los servicios públicos puedan activar rápidamente, sin esperar durante años una nueva centralizada.