El general Michael Guetlein, responsable del programa Golden Dome, presentó en Dakota del Norte un balance de los avances que, según el Pentágono, ha logrado el programa, mientras el Congreso se prepara para una nueva batalla presupuestaria que podría determinar su futuro financiero en el año fiscal 2027.
Las declaraciones de Guetlein se produjeron durante un acto organizado el 20 de agosto por los senadores republicanos de Dakota del Norte Kevin Cramer y John Hoeven en la Biblioteca Presidencial Theodore Roosevelt. Ambos senadores figuran entre los principales defensores del programa en el Senado, mientras Cramer intenta impulsar la inclusión de infraestructura militar de su estado en su arquitectura, incluido el sistema Perimeter Acquisition Radar Attack Characterization System (PARCS) en la estación Cavalier de la Fuerza Espacial de Estados Unidos.
Un sistema interconectado y no un proyecto aislado
La administración Trump propone construir un sistema de defensa multicapa para proteger a Estados Unidos de misiles balísticos, armas hipersónicas, misiles de crucero, drones y otras amenazas aéreas. La idea se basa en integrar sensores e interceptores distribuidos por tierra, mar, aire y espacio, y conectarlos mediante una red unificada de mando y control.
Cramer afirmó que el programa no está compuesto enteramente por tecnologías nuevas, sino que se basa en gran medida en conectar y ampliar sistemas de defensa existentes o en desarrollo, además de añadir capacidades para abordar las brechas actuales. Guetlein describió Golden Dome como un «sistema de sistemas», ya que su oficina financia capacidades desarrolladas por distintas ramas militares y agencias de defensa y luego las integra en una red más amplia.
Una prueba integrada y una financiación sin resolver
El Congreso asignó 22.500 millones de dólares al programa en 2026 mediante un mecanismo de conciliación presupuestaria, pero la siguiente gran partida aún no cuenta con una vía de financiación clara. Por ello, Cramer y Hoeven trabajan para convencer a la opinión pública y a los legisladores de la necesidad de mantener el gasto antes de una nueva confrontación presupuestaria y a menos de tres meses de las elecciones de mitad de mandato.
Guetlein reveló que elementos materiales que representan partes de la arquitectura de Golden Dome participaron hace aproximadamente tres o cuatro semanas en una prueba integrada de defensa antimisiles, y afirmó que todos los objetivos lanzados durante ella fueron derribados en 34 minutos. Sin embargo, no especificó las armas ni los objetivos utilizados, por lo que las declaraciones públicas no ofrecen detalles que permitan evaluar el alcance o las condiciones de la prueba.
¿Qué dice esto sobre el alcance del programa?
Según la presentación realizada en el acto, Golden Dome no se limita a interceptar misiles balísticos intercontinentales equipados con ojivas nucleares. La lista de amenazas que, según Guetlein, la arquitectura se prepara para enfrentar incluye misiles balísticos convencionales lanzados desde aviones o submarinos, grandes drones, misiles de crucero de bajo vuelo, armas hipersónicas capaces de maniobrar y sistemas de bombardeo orbital parcial que podrían aproximarse a Estados Unidos desde direcciones inesperadas.
Guetlein presenta también el programa como un medio para ampliar las opciones de los responsables estadounidenses de la toma de decisiones cuando el país sufra un ataque convencional a gran escala. En lugar de limitarse a responder con un ataque convencional o amenazar con una respuesta nuclear, Golden Dome pretende proporcionar una capacidad adicional para defender el territorio estadounidense. No obstante, el tamaño de esta capacidad y su coste final siguen vinculados a los detalles del diseño y a la financiación posterior.
Guetlein respondió a las críticas que consideran que el programa no ha logrado avances suficientes desde la firma de la orden ejecutiva que lo puso en marcha en enero de 2025. Explicó que la oficina del programa no se creó hasta julio de ese mismo año y que el trabajo efectivo solo ha continuado durante unos 12 meses. Según sus cifras, se ha comprometido aproximadamente el 90 % de la financiación inicial, con la firma de contratos para radares, interceptores espaciales, interceptores y las instalaciones que albergarán elementos del sistema.