Un informe elaborado por la fundación conservadora Onward para calcular una vía alternativa a las políticas energéticas del Reino Unido ha recibido amplias críticas por sus hipótesis sobre el gas, la energía nuclear y los costes de la red. El informe sostiene que abandonar las políticas de cero emisiones netas podría ahorrar al Reino Unido más de 320.000 millones de libras esterlinas y abaratar la electricidad, pero el análisis de Carbon Brief considera que el escenario propuesto conduciría en la práctica a una menor electrificación y a mayores emisiones.
Un modelo elaborado por Transira Energy compara dos vías hasta 2050. La primera es la vía del «mantenimiento de la situación actual», basada en las políticas vigentes de cero emisiones netas, mientras que la vía alternativa supone eliminar el objetivo de cero emisiones netas para el conjunto de la economía después de las próximas elecciones de 2029 y abandonar los objetivos de electrificación del transporte y la calefacción, aumentando al mismo tiempo la dependencia del gas y la energía nuclear.
Electricidad más barata, pero menos electrificación
El argumento de los conservadores es que reducir los precios de la electricidad animará a los consumidores a comprar coches eléctricos y bombas de calor, acelerando así la reducción de las emisiones. Sin embargo, los propios resultados del modelo contradicen esta premisa: prevé que la vía alternativa emita 524 millones de toneladas adicionales de dióxido de carbono entre 2030 y 2050, una cantidad equivalente a las emisiones anuales de Sudáfrica, según el artículo.
El modelo también prevé una ralentización de la expansión de los coches eléctricos y las bombas de calor, pese a la reducción de los precios de la electricidad, como consecuencia de la eliminación de los programas de apoyo y las obligaciones regulatorias, incluido el Boiler Upgrade Scheme y la prohibición de vender coches nuevos de gasolina y diésel a partir de 2030. El consumo total de electricidad en la vía alternativa disminuye un 7% frente a la vía actual, lo que significa que parte del «ahorro» procede de electrificar un número menor de sectores.
Tara Singh, directora ejecutiva de la asociación RenewableUK, señala que el modelo excluye los costes del combustible que sustituiría a la electricidad si siguiera habiendo un mayor número de coches de gasolina y diésel. Calculó que el gasto adicional en combustible de estos vehículos podría situarse entre 65.000 y 95.000 millones de libras esterlinas durante dos décadas, un coste que no se incluye en los cálculos de la vía alternativa.
Las hipótesis sobre el gas son el principal punto débil
El escenario se basa en la hipótesis de que los precios del gas caerán hasta niveles anteriores a los conflictos y permanecerán bajos y estables durante las dos próximas décadas. Sin embargo, las crisis energéticas relacionadas con la guerra de Ucrania y las alteraciones de las cadenas de suministro de combustibles fósiles han demostrado la vulnerabilidad de los precios a las perturbaciones geopolíticas. Según un análisis de E3G y ECIU, cuatro años de aumentos de los precios de la energía costaron al Reino Unido 183.000 millones de libras esterlinas.
El informe de Onward reconoce que su vía alternativa está más expuesta a una futura perturbación de los precios del gas y estima que una nueva crisis podría añadir 6.000 millones de libras esterlinas a los costes del combustible en 2040. Además, extraer más petróleo y gas del mar del Norte, una parte del discurso de los conservadores, no eliminaría la vinculación de los precios con el mercado mundial, según los expertos citados por el artículo.
La vía supone construir 21 gigavatios adicionales de centrales de gas para 2050, lo que equivale aproximadamente a 20 nuevas instalaciones y a un aumento de cerca del 70% respecto a la capacidad actual. Sin embargo, el coste de construcción supuesto es de 650 libras esterlinas por kilovatio, muy por debajo de las estimaciones recientes para nuevas centrales de gas. El artículo señala un rango de entre 1116 y 1427 dólares por kilovatio para proyectos estadounidenses previstos, además de informes sobre costes de 2000 dólares o más, en un contexto de disponibilidad limitada de turbinas de gas a escala mundial debido a la demanda de los centros de datos y a la transición del carbón al gas.
Energía nuclear y redes: ahorros inciertos
La vía alternativa eleva la capacidad nuclear a 20 gigavatios a mediados de siglo, frente a los 13,3 gigavatios de la vía de cero emisiones netas. Sin embargo, supone que el coste de la electricidad nuclear de las grandes centrales que se construirán en la década de 2040 oscilará entre 122 y 138 libras esterlinas por megavatio-hora, con pocos detalles que expliquen cómo se reducirían los costes.
Como comparación, el precio de la electricidad contratado para la central Hinkley Point C es de unos 138 libras esterlinas por megavatio-hora para 2030, mientras que el precio de la central Sizewell C es de unas 150 libras para 2039. Además, el coste de Hinkley Point C casi se ha duplicado desde su aprobación inicial, lo que pone en duda la hipótesis de una reducción del coste de las futuras centrales.
El informe atribuye 137.000 millones de libras esterlinas de los 320.000 millones de ahorros a la reducción de los costes de la red, al disminuir la necesidad de conectar fuentes renovables alejadas de los centros de demanda. Sin embargo, la vía alternativa sigue incluyendo 32 millones de coches eléctricos o híbridos, más de 6 millones de bombas de calor adicionales, 45 gigavatios de gas y 20 gigavatios de energía nuclear, además de la demanda de los centros de datos. Por ello, expertos han cuestionado la plausibilidad de reducir las nuevas inversiones en transporte de 137.000 millones de libras en la vía de referencia a tan solo 19.000 millones.
Otros expertos señalan que el informe podría estar contabilizando de forma solapada los ahorros de la red y los costes de equilibrado del sistema. La ampliación de la red puede reducir las restricciones y los costes de gestión de la congestión, mientras que mantener la red sin ampliarla eleva esos costes. El National Energy System Operator estimó que mantener la red de transporte actual hasta 2030 sin ampliarla podría elevar los costes de las restricciones hasta unos 12.700 millones de libras anuales, mientras que la ampliación podría reducirlos hasta un 75%.
¿Qué significa esto en la práctica?
La objeción principal no es que las energías renovables carezcan de costes de integración, sino que el informe de Onward estima esos costes en 125 libras esterlinas por megavatio-hora, una cifra que Iain Staffell, del Imperial College London, describió como muy alejada del pensamiento predominante. Un estudio publicado en Nature señala un coste de integración de aproximadamente 26 libras por megavatio-hora cuando las renovables alcanzan una cuota del 80% de la combinación eléctrica, mientras que Afry sitúa el coste total de la electricidad en un sistema con una elevada proporción de renovables entre 55 y 75 libras.
El informe también propone poner fin al apoyo a los contratos por diferencia para las fuentes renovables después de 2030, poner fin a los pagos del Renewable Obligation para las centrales eólicas y solares en 2033 y cancelar el apoyo al almacenamiento de larga duración. Los analistas advierten de que retractarse de contratos existentes podría debilitar la confianza de los inversores, en un momento en que el informe supone atraer nuevas inversiones a la energía nuclear mediante un modelo de base de activos regulada.
Los «ahorros» incluyen 94.000 millones de libras esterlinas derivados de retirar las centrales eléctricas del sistema británico de comercio de emisiones UK ETS después de 2031. Sin embargo, esta medida reduce los ingresos públicos más que ahorrar dinero al Reino Unido; podría implicar impuestos más altos, un déficit público mayor o recortes en los servicios públicos. También podría complicar el comercio de electricidad con la Unión Europea y las obligaciones relacionadas con la fijación del precio del carbono.
En cuanto al almacenamiento de larga duración, el informe lo presenta como si los 16 proyectos identificados por Ofgem tuvieran que cubrir de una sola vez la demanda nacional durante un periodo invernal sin viento ni sol. Los expertos consideran que se trata de una simplificación excesiva: estos proyectos fueron diseñados para absorber el excedente de producción, aliviar los picos de demanda y reducir los costes de equilibrado, no para proporcionar por sí solos todo el consumo del país.
Lectura editorial: El artículo revela que la «electricidad barata» de esta propuesta no es el resultado garantizado de una tecnología más económica, sino el fruto de un modelo que depende de un gas de bajo precio, unos costes de construcción optimistas y una reducción de la demanda derivada de una menor electrificación, además de trasladar parte de las cargas a los combustibles o a las finanzas públicas. Por ello, las preguntas abiertas sobre los precios del gas, el coste de las redes, la financiación de la energía nuclear y la confianza de los inversores siguen siendo decisivas antes de considerar la cifra de 320.000 millones de libras como un ahorro real.