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La empresa española Liux apuesta por el pequeño coche eléctrico Big con un enfoque reciclable

La startup española Liux se prepara para comenzar a vender su pequeño coche eléctrico Big en Europa durante el primer semestre de 2027, tras obtener una homologación europea integral. La empresa apuesta por una carrocería compuesta de fibras de lino, un mantenimiento sencillo y un precio inferior a 18.000 euros para competir con los pequeños coches eléctricos chinos.

2026-08-30
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فريق تحرير certi.news
La empresa española Liux apuesta por el pequeño coche eléctrico Big con un enfoque reciclable

La startup española Liux se prepara para lanzar su pequeño coche eléctrico Liux Big en el mercado europeo durante el primer semestre de 2027, después de obtener una homologación europea integral para el modelo. La empresa quiere competir con los pequeños coches eléctricos procedentes de China centrándose en reducir el impacto ambiental, prolongar la vida útil del vehículo y realizar las últimas fases de producción en España.

El paso se produce en un mercado que registra una expansión de la demanda de coches compactos en las ciudades europeas, en un momento en que marcas conocidas del sector, entre ellas Smart, han trasladado su fabricación a China. Liux intenta ofrecer una alternativa europea, pero no afirma disponer de una cadena de suministro europea autosuficiente; las baterías del Big no se fabrican en Europa, según informaron los fundadores de la empresa a TechCrunch.

Un diseño que sitúa la reciclabilidad en el centro del vehículo

La carrocería exterior del Liux Big utiliza un nuevo material compuesto basado en fibras de lino, diseñado para que pueda separarse, extraerse y reciclarse posteriormente. El cofundador Antonio Espinosa de los Monteros considera que la reciclabilidad no se determina únicamente en el laboratorio, sino también por la forma en que se construye el producto y por su capacidad para conservar intactos sus componentes, lo que permite darle una segunda vida.

La empresa afirma que el coche puede cargarse en casa, incluso utilizando electricidad generada por paneles solares, y que también ha sido diseñado para facilitar el mantenimiento y reducir la exposición a los rápidos ciclos de obsolescencia que caracterizan a algunos coches modernos. Sin embargo, estas promesas medioambientales no eliminan la dependencia del vehículo de baterías fabricadas fuera de Europa.

Homologación L7e y un espacio mayor de lo esperado

Liux ha elegido la categoría L7e para vehículos de cuatro ruedas, una categoría ligeramente más pesada que la L6e según la clasificación normativa europea. La empresa ha aprovechado los límites de esta categoría para ofrecer un maletero con una capacidad de 260 litros, intentando acercar la experiencia de conducción a la de los coches tradicionales más que a la de los vehículos ligeros de dos ruedas.

Inicialmente, el Big se ofrece en dos versiones con baterías de 15 y 20 kilovatios-hora, mientras que Liux planea lanzar una versión destinada al transporte de mercancías. Aunque la categoría del vehículo no exige pruebas de choque, la empresa afirma haber probado sus capacidades de maniobra, frenado y recorrido por trazados de slalom, insistiendo en que la reducción de peso no se debe a un bastidor débil ni a una menor estabilidad.

Producción limitada y ambición de expansión

Liux cuenta actualmente con 65 empleados y se prepara para aumentar la producción mediante tres instalaciones en España, entre ellas su fábrica de Azuqueca de Henares, cerca de Madrid. La fábrica opera según principios de gestión ajustada y ejecuta únicamente las últimas fases de fabricación, lo que explica su reducido tamaño. La empresa afirma que su capacidad de producción podría alcanzar los 20.000 coches anuales para 2030.

Más de 7.500 personas se han incorporado a la lista de espera del Big sin pagar ninguna tarifa. Los datos de la empresa indican que el grupo más representado está formado por habitantes de ciudades de entre 55 y 60 años, lo que llevó a la compañía a suponer que el coche podría comprarse principalmente como segundo vehículo familiar, y no como un sustituto completo de la propiedad de un coche tradicional.

¿Qué importa en la práctica?

Liux ha recaudado hasta ahora 16 millones de euros, incluida financiación europea, y utilizará esos fondos para llevar la versión urbana al mercado mediante acuerdos con concesionarios de toda Europa. No ha fijado el precio final, pero aspira a un precio inferior a 18.000 euros, es decir, unos 21.000 dólares, antes de contabilizar las posibles ayudas para coches eléctricos.

Este precio sitúa al Big en el extremo superior del mercado de coches pequeños, por lo que Liux tendrá que demostrar que los materiales reciclables, la facilidad de mantenimiento y el espacio interior justifican la diferencia. Además, la lista de espera todavía no demuestra la demanda real, y el éxito de la empresa sigue ligado a su capacidad para convertir la homologación del modelo y su financiación limitada en una producción y unas entregas regulares. Liux mantiene abierta la posibilidad de asociarse con operadores de flotas corporativas y quizá de desarrollar funciones de conducción autónoma en el futuro, pero estos planes aún no se han convertido en productos anunciados.

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TechCrunch Startups
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