La energía solar continúa añadiendo capacidad a la red eléctrica estadounidense a un ritmo que supera al de todas las demás fuentes de energía nacionales, según un análisis basado en datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) y en resúmenes sectoriales de esos datos. Esto ocurre pese a las presiones políticas destinadas a reducir el apoyo a la energía eólica y solar, y pese a que la industria depende en gran medida de la tecnología de células de silicio, cuyas aplicaciones prácticas en la energía solar se remontan a 1954.
Según la Asociación de Industrias de Energía Solar (SEIA), la energía solar ya cubre un consumo equivalente al de 50 millones de hogares estadounidenses. Parte de esta expansión está vinculada a la gran disminución del costo de las células basadas en silicio, mientras que las células de película delgada fabricadas con telururo de cadmio (CdTe) han contribuido a reforzar la presencia de la energía solar en los grandes proyectos estadounidenses.
Una brecha clara entre el sol y los combustibles fósiles
La EIA prevé, en un informe publicado el 9 de septiembre de 2026, un crecimiento de la generación solar del 21% durante 2026 y del 18% durante 2027. Estas cifras incluyen los proyectos solares conectados a la red a escala de servicios públicos. Según la campaña SUN DAY, que resume datos de la EIA, la energía solar distribuida podría añadir alrededor de dos puntos porcentuales a la tasa de crecimiento en cada uno de los dos años.
En cambio, se espera que la demanda de carbón utilizado en las centrales eléctricas estadounidenses disminuya un 8% durante 2026 y luego un 6% en 2027. En cuanto al gas natural, la EIA prevé que aporte solo un 2% a la generación eléctrica en 2026, antes de que su tasa de crecimiento se reduzca al 1% en 2027. El artículo vincula parte del limitado crecimiento del gas al retraso en la fabricación de turbinas de gas; señala que las cadenas de suministro y las fábricas afrontan un periodo de espera que puede llegar a unos cinco años.
El análisis no atribuye todo este cambio a las energías renovables, pues considera que el gas también contribuye, aunque de forma limitada, a presionar al carbón. Además, las cifras se refieren a la generación y a la capacidad conectadas a la red, por lo que no deben interpretarse como una medición integral de toda la actividad solar fuera del ámbito de los servicios públicos.
¿Por qué importa esta noticia?
La importancia práctica de los datos es que revelan una brecha entre las tendencias del mercado y las tendencias políticas. Incluso con las políticas estadounidenses que favorecen a otras fuentes y colocan a la energía eólica y solar en una posición de menor apoyo, se siguen instalando nuevas capacidades solares a un ritmo elevado. Sin embargo, la continuidad de esta tendencia no elimina el impacto de las decisiones políticas en la financiación, la investigación y el desarrollo, los incentivos fiscales y la velocidad de despliegue de los proyectos.
Por esta razón, algunos representantes del sector han empezado a considerar las elecciones como un escenario directo para defender los intereses de las energías renovables. Steve McBee, director ejecutivo de Huck Capital, anunció el lanzamiento de la organización Amped con el objetivo de construir una fuerza política y cultural mayor para la industria de la energía limpia. McBee escribió que el sector aún no ha logrado construir la fuerza política y cultural necesaria para proteger su posición comercial y acelerar la expansión de la economía energética moderna.
El artículo señala otro ejemplo en la Invest in Tomorrow Coalition, que gastó 1,7 millones de dólares contra la campaña del congresista estadounidense Chip Roy para el cargo de fiscal general de Texas, debido a sus posturas favorables a poner fin a los incentivos fiscales para las energías renovables. La coalición afirmó que sus partidarios se habían comprometido a aportar al menos 15 millones de dólares antes de las elecciones de mitad de mandato, con el objetivo de hacer políticamente costoso atacar a la industria eólica y solar.
American Power Forward PAC, vinculado a la asociación SEIA, también ha comenzado a apoyar a candidatos favorables a la energía solar a nivel estatal y local. Su primer escenario fue el estado de Nevada, donde anunció su apoyo a la representante demócrata Elaine Marzola en las elecciones por el distrito 21 de la Asamblea Legislativa, frente a la candidata republicana Patsy Carvalho. La elección de un distrito electoralmente competitivo refleja el paso de la actividad política del sector desde la presión general hacia el objetivo de contiendas específicas.
Nuevos materiales y limitaciones pendientes
La apuesta de la industria no se limita a reducir el costo del silicio. El artículo señala un interés creciente en las células de perovskita, una categoría de materiales ópticos sintéticos utilizada en investigaciones sobre energía solar desde 2006. La actividad comercial actual se orienta hacia células tándem que combinan silicio, para favorecer la durabilidad, con perovskita, con el objetivo de elevar la eficiencia de conversión a un costo menor.
También destaca la tecnología CdTe, que no está ampliamente extendida fuera de Estados Unidos, pero cuenta con el respaldo del Departamento de Energía estadounidense debido a lo que el artículo describe como una cadena de suministro nacional fiable y segura. Un ejemplo es la asignación de 20 millones de dólares al Cadmium Telluride Accelerator Consortium, con el objetivo de elevar la eficiencia de conversión de la energía solar al 26% o más y reducir el costo a menos de 0,15 dólares por vatio.
Estos objetivos y tecnologías siguen siendo vías en desarrollo, no resultados completos. Asimismo, la reducción de la financiación de los programas de investigación y desarrollo relacionados con la energía solar térmica durante la administración Trump demuestra que el progreso tecnológico puede verse afectado directamente por el cambio de prioridades gubernamentales. Por tanto, la cuestión abierta no se refiere únicamente a la capacidad de la energía solar para crecer, sino también a su capacidad para mantener esta trayectoria cuando cambien las políticas, los incentivos y las elecciones.