La alianza ZET SCALE anunció que obtuvo compromisos de sus miembros para comprar 2.500 camiones eléctricos de batería de clase 8, una cifra equivalente al total de estos camiones que existe actualmente en Estados Unidos, según el material fuente. Tesla será el principal proveedor del lote, mientras que los camiones restantes procederán de Kenworth, Volvo y RIDE.
La alianza reúne a entidades de los sectores del transporte de mercancías, el transporte, la fabricación de camiones, la infraestructura de carga y la financiación, y busca acelerar el despliegue de 10.000 camiones pesados de cero emisiones en las carreteras de Norteamérica. La idea consiste en agrupar la demanda, en lugar de dejar que cada empresa de transporte afronte por separado los costes de compra, financiación y equipamiento de carga, así como los riesgos del valor residual.
Demanda colectiva para reducir los riesgos de adopción
ZET SCALE afirmó que Tesla fue seleccionada como proveedor principal tras evaluar el precio, la autonomía, las capacidades de carga y la capacidad de producción, dentro de una licitación a la que fueron invitadas todas las empresas fabricantes de camiones de clase 8 de Norteamérica. Los camiones se distribuirán en diez centros de transporte de mercancías: Los Ángeles, Stockton, Bakersfield, Seattle/Tacoma, Houston, Dallas, San Antonio, Chicago, Atlanta y la zona de Newark/Nueva York.
La alianza aún no ha establecido el calendario de entregas. Tampoco ha revelado los precios finales ni el importe de la reducción que podría haber resultado de la compra al por mayor, un punto importante porque el material no aporta pruebas de que el precio de los camiones Tesla Semi en este acuerdo haya quedado por debajo de lo habitual.
La iniciativa cuenta con el respaldo de ZET Financial, que se encarga de ejecutar los pedidos y operar el programa ZET Lease. El programa busca retirar los riesgos del valor residual de los balances de las flotas, un obstáculo que Michael Berube, director ejecutivo de Catalyst Mobility, considera que frena la expansión del mercado de camiones eléctricos incluso cuando la propia tecnología está preparada.
Contexto financiero y regulatorio en California
El anuncio coincidió con la aprobación en California de la ley SB 1213, cuyo objetivo es aumentar la transparencia de los precios de los camiones medianos y pesados de cero emisiones y exigir responsabilidades a los programas de apoyo gubernamentales. La ley obliga al estado a explorar modelos de financiación alternativos, entre ellos préstamos de bajo coste y garantías del valor residual, para reducir los riesgos de los operadores de flotas y fomentar la expansión.
Según el material, siete estados, entre ellos California, han emitido directrices para informar sobre los precios de los camiones eléctricos con el fin de mejorar la eficacia de los programas de incentivos. Esto refleja que reducir únicamente el precio de compra no es el único desafío; la financiación, el valor residual y la coordinación de la carga son factores que influyen en la decisión de las flotas.
¿Por qué es importante esta noticia?
El cambio real aquí no es el lanzamiento de un camión nuevo, sino el intento de crear una señal de demanda grande y organizada que pueda ofrecer a los fabricantes una visión más clara y distribuir los riesgos de la transición entre las empresas de transporte de mercancías, transporte y financiación. Sin embargo, el éxito del modelo seguirá dependiendo de factores que el material no ha resuelto, entre ellos las fechas de entrega, el precio real de cada camión, la preparación de la infraestructura en los diez centros y la capacidad de las flotas para justificar la inversión inicial.
El material señala que el precio del camión eléctrico puede alcanzar aproximadamente 400.000 dólares, frente a los 180.000 dólares de un camión diésel nuevo, pese a la ventaja de los camiones eléctricos en algunos cálculos del coste total de propiedad. Por ello, el programa de arrendamiento y las garantías de financiación podrían ser tan decisivos como la elección del propio modelo. Asimismo, la comparación con los mercados europeo y chino sigue siendo limitada, ya que el material no proporciona precios comparables para este acuerdo ni para los camiones chinos en Estados Unidos.