El fondo de capital riesgo Benchmark realizó su primera inversión dedicada exclusivamente a la defensa mediante una ronda inicial de 25 millones de dólares para la startup Furientis, que trabaja en la producción a gran escala de misiles interceptores de alcance medio a un coste inferior al de los sistemas tradicionales. La financiación llegó después de una ronda presemilla de 5 millones de dólares anunciada en mayo, mientras que la valoración de la empresa se situó en unos 125 millones de dólares, según una persona familiarizada con sus operaciones.
Furientis se fundó hace apenas un año, pero ya obtuvo un contrato financiado por el Pentágono para desarrollar misiles interceptores de alcance medio. El socio general de Benchmark, Chetan Puttagunta, afirmó que la empresa fabricó prototipos y realizó unos 12 lanzamientos utilizando únicamente la financiación presemilla.
Una apuesta por el coste y la velocidad de producción
Furientis no intenta competir con los misiles interceptores de mayor rendimiento en todos los parámetros, sino que diseña sus sistemas para que puedan ensamblarse rápidamente utilizando componentes fácilmente disponibles. Este enfoque pretende reducir el coste unitario a una fracción del coste de los misiles interceptores tradicionales, que puede alcanzar unos 3 millones de dólares por misil.
La empresa considera que esta ecuación podría ayudar al Departamento de Defensa de Estados Unidos a aumentar sus reservas dentro de las limitaciones presupuestarias, especialmente ante la disminución de las reservas estadounidenses de misiles tras los conflictos en Ucrania e Irán. Furientis también prueba sus misiles sobre el terreno aproximadamente cada dos semanas, frente a los ciclos de desarrollo más largos de las empresas de defensa tradicionales.
Una brecha productiva detrás de la fundación de la empresa
El cofundador Brody Franzen afirmó que la Armada estadounidense recibe entre 300 y 500 misiles interceptores al año, mientras que China asegura producir 3.000 misiles de crucero antibuque al mes. Según su estimación, la brecha productiva supera cien veces esa cifra, y este fue el problema que llevó a los fundadores a crear la empresa.
Franzen cuenta con experiencia de ingeniería en los sectores aeroespacial y de defensa: anteriormente fue vicepresidente de ingeniería principal en Virgin Galactic y después trabajó en Castelion, mientras que el cofundador Aris Simsarian dirigió las pruebas de motores de cohetes en Virgin Orbit.
¿Qué cambia en la práctica?
La importancia de la operación reside en que vincula financiación temprana con una empresa de defensa que ya ha obtenido un contrato gubernamental financiado, en lugar de limitarse a un prototipo o a una promesa comercial. También indica que la capacidad de fabricación rápida se ha convertido en un criterio importante en el mercado de defensa, junto con el máximo rendimiento técnico.
Furientis aspira a producir 1.000 sistemas al año en cada fábrica en el futuro, pero actualmente opera desde una instalación en Los Ángeles y transporta sus prototipos a White Sands, en Nuevo México, para realizar lanzamientos de prueba. La empresa todavía se encuentra en una fase temprana, y la fuente tampoco aclara los detalles del contrato, el grado de preparación del sistema para su uso operativo ni el coste final de cada unidad.
Furientis no trabaja sola en este ámbito; empresas como Anduril, Castelion y Shield AI, junto con compañías de defensa tradicionales, compiten por desarrollar misiles interceptores aptos para la producción en masa y actualizar los métodos de fabricación. Por ello, el éxito de la empresa dependerá de convertir las pruebas de prototipos en una producción fiable y de superar los requisitos gubernamentales de certificación y suministro.