Tesla realizó una demostración del Roadster de próxima generación en Waco, Texas, que combinó tecnologías de vehículos eléctricos con maniobras más propias de vehículos propulsados por cohetes. El automóvil subió por una rampa vertical mediante un sistema de succión que genera una fuerza de presión de hasta el doble de su peso, y luego invirtió su dirección utilizando propulsores de gas frío antes de elevarse brevemente sobre otros vehículos Tesla.
Durante la demostración, la empresa afirmó que el automóvil aceleró de cero a 60 millas por hora en 0,81 segundos. Este rendimiento depende de un sistema que incluye dos depósitos de aire a alta presión con una capacidad total de 600 litros y unos 250 kilogramos de aire, además de 10 toberas para controlar el empuje y el movimiento. Según los detalles mostrados, el automóvil también puede volver a llenar sus depósitos sin utilizar combustible químico especializado.
Tres versiones con distintas capacidades
Tesla actualizó su sitio web después de la demostración para aclarar que existen tres versiones del Roadster. La versión Performance, destinada a circular por carretera, tiene capacidad para dos personas y utiliza un sistema de succión multimodo y aerodinámica activa, con una aceleración anunciada de menos de 1,6 segundos y una autonomía objetivo superior a 300 millas.
La versión Thrust, orientada a circuitos, añade propulsores traseros de gas frío y tiene como objetivo una aceleración inferior a 0,9 segundos; estará disponible en una edición limitada. La versión Rocket cuenta con un solo asiento y una matriz de propulsores alrededor del automóvil, lo que permite el desplazamiento lateral y la rotación durante el vuelo. Esta versión tiene como objetivo superar las 230 millas por hora y acelerar de cero a 60 millas por hora en menos de 0,59 segundos, pero estará disponible únicamente por invitación y no estará homologada para su uso en vías públicas.
¿Qué cambia en la práctica?
La demostración confirma que Tesla ha desarrollado un prototipo capaz de ejecutar breves maniobras aéreas, pero no demuestra que exista un producto comercial listo para utilizarse como un automóvil convencional. La empresa no anunció el precio ni la fecha definitiva de lanzamiento, y se limitó a reiterar su promesa de iniciar la producción en 2028. Además, la versión voladora afrontará requisitos regulatorios diferentes de los aplicables a los automóviles comunes, junto con restricciones relacionadas con la seguridad de los pasajeros y la conducción en espacios públicos.
El Roadster también utiliza dos asientos integrados en la estructura, un sistema de dirección y control por cable y un alerón trasero retráctil, con un diseño inspirado parcialmente en los aviones, según Tesla. Sin embargo, la propia empresa describió el automóvil como no completamente optimizado para la seguridad, y Elon Musk señaló la necesidad de evitar exponer a los pasajeros a fuerzas de aceleración extremas.
Una vieja promesa con un calendario sin resolver
Tesla anunció el prototipo del automóvil en 2017, con promesas de entregarlo en 2020 y unas especificaciones ambiciosas que incluían una autonomía de hasta 620 millas y un precio inicial de 200.000 dólares. Desde entonces, el proyecto se ha retrasado, mientras la empresa se concentraba en vehículos de producción masiva como el Model Y y afrontaba las complejidades del desarrollo del Cybertruck. Por ello, la demostración de 2026 representa un avance técnico llamativo, pero no resuelve la pregunta más importante: ¿llegará el Roadster a producción conforme a las especificaciones y el calendario anunciados?