Congelación de las normas de emisiones en Canadá
El gobierno canadiense anunció esta semana una congelación de las normas de emisiones de vehículos durante tres años, por lo que el estándar actual se mantendrá en 172 gramos de gases de efecto invernadero por milla (107 gramos/km) hasta finales de 2029. A pesar de este retroceso, el gobierno reafirmó su compromiso con el objetivo de que las ventas de vehículos eléctricos alcancen el 75% para el año 2035.
El primer ministro Mark Carney y el primer ministro de Ontario, Doug Ford, justificaron esta decisión como una medida para otorgar a los fabricantes una mayor flexibilidad ante las presiones comerciales actuales, destinando inversiones por valor de 2.500 millones de dólares para apoyar los proyectos de capital de los fabricantes de automóviles canadienses. Se espera que este ajuste permita a las empresas generar créditos de carbono para su uso en años posteriores.
Cambios de política en la Unión Europea
En Europa, la tendencia se dirige hacia la flexibilización de los objetivos de emisiones cero para el año 2035. Los informes indican que existe un consenso entre los partidos de centro para permitir una reducción de emisiones de hasta el 87,5% en lugar del 100%, a condición de que los fabricantes utilicen al menos un 7,5% de acero verde en la fabricación de los vehículos. Esto significa, en la práctica, que el objetivo de ventas de vehículos eléctricos podría reducirse al 95% para 2035.
¿Por qué es importante esta noticia?
Este retroceso representa un cambio fundamental en el rumbo de las políticas climáticas globales, donde los gobiernos anteponen las consideraciones económicas a corto plazo y las presiones políticas a los compromisos ambientales a largo plazo. Los expertos en clima consideran que estos retrasos podrían socavar el éxito futuro de la transición hacia el transporte eléctrico, afectar negativamente las inversiones en infraestructura de carga y aumentar los costos de salud asociados con la mala calidad del aire.
Por el contrario, las asociaciones de fabricantes de automóviles celebran estas medidas, considerándolas como un factor que proporciona un entorno regulatorio más predecible y protege los empleos y las inversiones locales. Sin embargo, siguen abiertas las interrogantes sobre la capacidad de estos países para retomar sus trayectorias originales ante los continuos cambios geopolíticos y económicos.