Una campaña satírica de Liquid Death y Garage Beer, con la participación de Jason Kelce, propuso enfriar los centros de datos de inteligencia artificial utilizando orina humana en lugar de agua potable. Aunque la idea se presentó como una broma, puso de manifiesto un problema real: los centros de datos necesitan enormes cantidades de agua para evitar que los servidores se sobrecalienten, mientras aumenta la presión sobre las fuentes de agua potable.
La paradoja es que la industria ya utiliza una fuente cercana a esa idea, pero después de tratarla dentro de sistemas especializados. Las aguas residuales contienen orina, además de sales, urea, bacterias y materia orgánica, y las plantas de tratamiento pueden convertirlas en agua apta para usos industriales, incluido el enfriamiento de centros de datos.
La broma no es un método de enfriamiento viable
Michael Obradovitch, vicepresidente de cuentas globales de centros de datos en Ecolab, afirmó que ya se utilizan fuentes de agua alternativas para reducir la dependencia del agua potable. Sin embargo, Bruno Pigott, director ejecutivo de WateReuse Association y antiguo director adjunto interino del agua en la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, explicó que el objetivo no es recolectar la orina y utilizarla directamente, sino limpiarla y convertirla en agua útil.
El uso de orina sin tratar en una torre de enfriamiento generaría importantes problemas operativos. Las sales, la urea, las bacterias y la materia orgánica podrían dejar depósitos minerales, lo que exigiría una limpieza constante. El problema se agravaría en los sistemas de enfriamiento evaporativo, que hacen pasar aire caliente a través del agua para eliminar el calor mediante la evaporación; introducir orina directamente complicaría el tratamiento y podría provocar la emisión de olores y residuos no deseados.
Existen tecnologías capaces de convertir la orina en agua potable, como ocurre en las naves espaciales, donde los astronautas no pueden transportar cantidades ilimitadas de agua. Pero aplicar este proceso a escala de los centros de datos no es la opción práctica que se plantea. En su lugar, el agua de los inodoros llega a las redes de alcantarillado y luego se trata en instalaciones que utilizan tecnologías como biorreactores de membrana, ósmosis inversa y luz ultravioleta, junto con otros procesos.
El agua reciclada reduce la presión, pero necesita una red completa
El agua reciclada se utiliza desde hace décadas para enfriar distintas industrias, pero la creciente demanda de los centros de datos ha dado mayor relevancia a este uso. Greta Zornes, responsable de la práctica de reutilización del agua en la empresa de ingeniería CDM Smith, considera que una parte cada vez mayor de su trabajo se centra actualmente en proyectos de agua reciclada para centros de datos.
El beneficio práctico es claro: cuanto más dependan los centros de datos de aguas residuales tratadas, menor será su necesidad de suministros locales de agua potable. Sin embargo, esta opción no está disponible en todos los lugares. La instalación debe estar relativamente cerca de una gran planta de tratamiento capaz de suministrar millones de galones al día, una condición que puede no cumplirse cuando los centros de datos se construyen en zonas rurales que no cuentan con plantas de tratamiento del tamaño necesario.
El ejemplo de Loudoun revela la magnitud de la brecha
El condado de Loudoun, en el estado de Virginia, alberga más de 250 centros de datos y tiene planes para construir al menos otros 24. En 2025, los centros de datos de la zona utilizaron en conjunto unos 200 millones de galones de agua reciclada al día. Sin embargo, esta cantidad solo representó el 43% del consumo diario de agua de los centros de datos del condado.
El porcentaje restante, el 57%, equivalente a unos 260 millones de galones diarios, procedió de suministros de agua potable, según Loudoun Water. Estas cifras muestran que la reutilización del agua puede aliviar la carga, pero no elimina la necesidad de ampliar la infraestructura ni de abordar la dependencia de los centros respecto del agua potable.
¿Qué cambia en la práctica para los operadores de centros de datos?
La solución no consiste en buscar una fuente de agua extraña, sino en planificar con antelación la ubicación del centro de datos y conectarlo con las capacidades de tratamiento de aguas residuales disponibles. Obradovitch cree que los centros de datos podrían convertirse en financiadores o «anclas» de proyectos de infraestructura hídrica, ya que las empresas podrían comprometerse a financiar proyectos municipales cercanos a sus instalaciones. El artículo señaló que Meta invertirá al menos 270 millones de dólares en proyectos de infraestructura de aguas residuales cerca de sus centros de datos.
En el ámbito legislativo, Pigott pide un crédito fiscal del 30% para ayudar a las industrias a ampliar la infraestructura de agua reciclada. Considera que este apoyo podría acelerar la incorporación de los centros de datos y otras industrias a este ámbito.
La campaña también revela un cambio en la naturaleza del debate público. La huella hídrica de los centros de datos se ha convertido en parte de la controversia sobre la expansión de la inteligencia artificial, en un momento en que una encuesta reciente de Gallup mostró que aproximadamente siete de cada diez estadounidenses se oponen a la construcción de centros de datos en sus comunidades. Por ello, incluso una broma vulgar puede cumplir una función útil si impulsa al público a comprender que el tratamiento y la reutilización de las aguas residuales ya existen, y que el principal desafío consiste en ampliar la infraestructura necesaria para aplicarlos a gran escala.