La misión Copernicus Sentinel-6/Jason-CS recopila datos precisos sobre la superficie del océano y la atmósfera durante el actual fenómeno de El Niño, en un intento por mejorar las predicciones de huracanes, especialmente la previsión de la rapidez con la que se intensificarán antes de llegar a las costas. La misión está compuesta por los satélites Sentinel-6B y Sentinel-6 Michael Freilich, que operan conjuntamente en una órbita con una separación de unos 30 segundos.
NASA y sus socios europeos lanzaron Sentinel-6B el pasado noviembre, y el satélite comenzó el 15 de julio a proporcionar datos de baja latencia que pueden utilizarse en las predicciones meteorológicas. Estos datos necesitarán tiempo antes de integrarse en los modelos de investigación en los que se basan los expertos en meteorología y clima, pero su incorporación podría mejorar los modelos utilizados para seguir los huracanes y tomar decisiones de respuesta ante desastres.
¿Cómo miden los satélites el riesgo de intensificación de los huracanes?
Cada satélite utiliza un altímetro radar que envía miles de pulsos por segundo hacia la superficie del mar y después mide su reflejo en las crestas y los valles de las olas. Las mediciones de la altura de la superficie del océano proporcionan un indicador de su contenido de calor, porque el agua cálida se expande y eleva el nivel del mar. Esta relación ayuda a los científicos a estimar la cantidad de energía disponible para la tormenta y la probabilidad de que crezca rápidamente.
Los satélites también miden el tamaño de las olas y la velocidad del viento marino, y llevan un segundo instrumento llamado GNSS-RO para medir las características de la atmósfera, incluida la humedad, la presión y la temperatura. Deirdre Byrne, oceanógrafa y experta en altimetría de NOAA, considera que los datos sobre la altura del océano serán los más importantes para incorporarlos al algoritmo Satellite Ocean Heat Content Suite, que funciona desde 2012.
¿Por qué es importante esta noticia?
Los huracanes pueden intensificarse rápidamente durante las 48 horas previas a tocar tierra, lo que deja a las autoridades locales un tiempo limitado para tomar decisiones como ordenar evacuaciones o movilizar recursos. Los datos de los satélites Sentinel-6 alimentan los algoritmos de seguimiento de huracanes utilizados por organismos federales y estatales, y sus resultados pueden influir en el despliegue de sacos de arena, la activación de la Guardia Nacional y la participación de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias cuando sea necesario.
El Niño redistribuye el calor del océano y modifica los patrones de lluvia y tormentas; también puede desplazar la actividad de los huracanes del Atlántico al Pacífico. Según NASA, el fenómeno comenzó tarde a mediados de año, y los científicos esperan que alcance una intensidad similar a la registrada por los satélites durante los dos fenómenos destacados de El Niño de 1997 y 2015.
Continuidad de las mediciones antes que rapidez de los resultados
La importancia de la misión no se limita a los nuevos datos; también prolonga un registro continuo de mediciones del nivel del mar que comenzó con la misión TOPEX/Poseidon en 1992. Está previsto que Sentinel-6B asuma más adelante este año el papel del satélite de referencia para las mediciones mundiales del nivel del mar, en sustitución de Sentinel-6 Michael Freilich.
La misión fue desarrollada conjuntamente por ESA, EUMETSAT, NASA y NOAA, con el apoyo de la Comisión Europea y una contribución técnica de la agencia espacial francesa CNES. El beneficio práctico sigue dependiendo de la integración de las mediciones en los modelos operativos; la fuente explica que este proceso aún no se ha completado y no ofrece una estimación cuantitativa de la mejora esperada en la precisión de las predicciones.