La startup estadounidense Icarus Robotics probó su robot espacial libre Joy durante cuatro vuelos parabólicos en Canadá, como paso previo a realizar una demostración a bordo de la Estación Espacial Internacional en 2027. Durante la campaña, el robot acumuló un total de 22 minutos de funcionamiento en condiciones de microgravedad.
La empresa, con sede en Nueva York, desarrolla robots móviles equipados con mecanismos de manipulación diseñados para realizar tareas precisas en el espacio. Según su anuncio del 17 de septiembre, las pruebas permitieron evaluar el rendimiento del sistema de control de vuelo, el conjunto de sensores y las capacidades de manipulación de Joy. El equipo de Icarus también practicó durante los vuelos la programación de operaciones, la coordinación con los miembros de la tripulación y los procedimientos de seguridad.
Una prueba técnica y operativa antes de la misión a la estación
La importancia de la campaña no se limita a probar el movimiento del robot en microgravedad. Los vuelos ofrecieron a la empresa la oportunidad de ensayar los elementos operativos que acompañarán la demostración de Joy en la Estación Espacial Internacional, incluida la coordinación de tareas con la tripulación y la gestión de los requisitos de seguridad y programación. La fuente no mencionó detalles sobre la próxima misión de demostración ni sobre la naturaleza de las tareas que el robot realizará dentro de la estación.
Ethan Barajas, director ejecutivo y cofundador de Icarus Robotics, afirmó que la empresa tuvo que trabajar con el astronauta canadiense Chris Hadfield para disponer de la capacidad de prueba, y señaló que no había instalaciones estadounidenses adecuadas disponibles. La fuente no aclaró la naturaleza del papel de Hadfield en la campaña, más allá de indicar la colaboración necesaria para llevar a cabo las pruebas.
Una brecha en la infraestructura estadounidense
Las pruebas se realizaron en Canadá porque actualmente no hay un operador estadounidense que ofrezca vuelos parabólicos disponibles. Históricamente, las empresas estadounidenses dependían de Zero-G, con sede en Florida, pero sus vuelos están suspendidos temporalmente, según su sitio web.
Este caso pone de relieve una paradoja directa en el sector espacial comercial estadounidense: mientras las inversiones fluyen hacia estaciones comerciales destinadas a suceder a la Estación Espacial Internacional tras su previsto retiro alrededor de 2030, la capacidad para probar los equipos que funcionarán dentro de esas estaciones no parece estar a la altura de su capacidad de lanzamiento, según lo señalado en el comunicado de Icarus.
¿Qué cambia en la práctica?
Los resultados iniciales de Joy proporcionan a la empresa una base técnica antes de pasar a las pruebas orbitales, pero todavía no demuestran que el robot esté listo para operar de forma continua en la Estación Espacial Internacional. Las pruebas anunciadas se limitaron a 22 minutos de microgravedad, y la fuente no ofreció resultados cuantitativos sobre la precisión, la fiabilidad o el rendimiento de las maniobras durante periodos más prolongados.
Otras empresas buscan alternativas fuera de Estados Unidos; Starlab Space planea realizar pruebas de microgravedad en el Centro Espacial y de Aviación de Suiza y Liechtenstein. Por su parte, Mu-g Technologies se prepara para realizar vuelos parabólicos con un avión Dassault Falcon 50, mientras que NASA adjudicó en junio un contrato a Denmar Technical Services para modificar un avión 737-700 y utilizarlo en pruebas de microgravedad. La capacidad de estas alternativas para cerrar la brecha y el momento en que estarán listas siguen siendo cuestiones abiertas que la fuente no resuelve.