El ingeniero eléctrico jubilado Andrew Mangano completó un viaje alrededor de Australia en un Tesla Model 3 Long Range con el objetivo de probar la posibilidad de recorrer largas distancias dependiendo principalmente de la electricidad vinculada a la energía solar. El viaje duró 42 días y cubrió 16.940 kilómetros, e incluyó 69 sesiones de carga con un coste total de 1.649,04 dólares australianos, mientras que el vehículo registró una eficiencia media de 149,4 vatios-hora por kilómetro.
Mangano planificó su ruta utilizando PlugShare y Google Earth, y determinó previamente los lugares de carga que contaban con paneles solares o se encontraban en localidades que dependían parcialmente de la energía solar. Su objetivo era evitar cargar en sitios que dependieran de generadores diésel o de la red eléctrica cuando no existiera una conexión clara con la energía solar.
¿Qué reveló el viaje en la práctica?
La experiencia demostró que disponer de un cargador conectado a la energía solar no significa necesariamente que el viaje vaya a ser fácil. En Australia Occidental, Mangano se enfrentó a fallos recurrentes en la red de carga, incluidos cargadores cuya potencia no superaba los 3, 8 o 10 kilovatios, sitios dañados por actos vandálicos, problemas de autenticación, además de fallos en los sistemas de refrigeración y en las fuentes de energía de respaldo.
En Billabong Roadhouse, el cargador funcionaba a solo 3 kilovatios, mientras que en Ngumban tuvo que esperar más de seis horas y media para pasar del 19 % a la carga completa. En Broome, un cargador con una potencia nominal de 150 kilovatios entregaba solo 2,9 kilovatios. El cargador de Balladonia también quedó completamente fuera de servicio porque el generador diésel no se puso en marcha cuando disminuyó la energía de la batería, lo que le obligó a continuar conduciendo hasta Norseman con el nivel de carga en el 6 %.
En cambio, comprobó que la infraestructura del Territorio del Norte se encontraba en mejores condiciones durante el tramo que recorrió del viaje. Katherine cuenta con una granja solar de 34 megavatios y 100.000 paneles solares, además de una batería de 3,4 megavatios-hora. También aprovechó otros sitios que dependen de sistemas solares locales, entre ellos una instalación de 250 kilovatios respaldada por una batería de 191 kilovatios-hora en Overlander Roadhouse, y un conjunto de paneles de 420 kilovatios en Warmun.
Las lecciones que extrae Mangano
- Planificación previa: Hay que determinar los lugares de carga a lo largo de toda la ruta y comprobar su estado mediante PlugShare o ponerse en contacto con el operador del servicio antes de llegar.
- Calcular el tiempo y la autonomía: Cargar a 11 kilovatios puede tardar siete horas, y el periodo puede prolongarse en los campings. Además, el aumento de la velocidad y el viento reducen la autonomía disponible.
- Elegir el vehículo: Mangano recomienda una autonomía en carretera de al menos 400 kilómetros, y prefiere 500 kilómetros, porque las distancias entre los sitios solares son grandes en zonas como Australia Occidental, Queensland, el Territorio del Norte y Australia Meridional.
- Llevar el equipamiento: Su lista incluía cables y equipos de carga de 10 y 15 amperios, un cable Type 2 a Type 2 y equipamiento adecuado para algunos sitios remotos.
- Prepararse para problemas de autenticación: Llevó tarjetas RFID de operadores de carga, especialmente las tarjetas Chargefox y AEVA, además de la aplicación de Tesla y un medio de conexión a la red Telstra.
¿Por qué es importante esta experiencia?
El viaje no demuestra que todos los vehículos eléctricos o todas las rutas remotas puedan funcionar fácilmente con energía solar, pero ofrece una prueba práctica de los límites de la idea. La conclusión principal es que la fuente de electricidad representa solo una parte de la ecuación; la fiabilidad del cargador, la calidad del mantenimiento, la conectividad del sitio, la capacidad de la batería y los planes de emergencia pueden determinar el éxito del viaje más que la potencia nominal de los paneles solares.
La lista de fallos recopilada por Mangano en Australia Occidental señala limitaciones operativas que requieren atención, desde bombas de refrigeración defectuosas en cargadores Tritium hasta unidades de alimentación averiadas en cargadores Kempower y sistemas de control que limitan la velocidad de carga. Por ello, la experiencia de Solarlap sigue siendo una demostración de la viabilidad técnica, no una garantía de una experiencia uniforme o fiable para todos los usuarios de vehículos eléctricos.