Volvo amplía su asociación con Nvidia para desarrollar un sistema de conducción automatizada que permitirá al conductor soltar el volante y desplazarse de un punto a otro por carreteras locales, con el objetivo de lanzarlo antes del final de la década y, según el plan anunciado, para 2030. El sistema se clasifica como Level 2++, lo que significa que el vehículo se encargará de las tareas de conducción en condiciones complejas, pero el conductor seguirá siendo responsable de supervisar e intervenir cuando sea necesario.
Capacidades de conducción previstas
Volvo afirma que el sistema podrá gestionar semáforos, señales de stop y giros a la izquierda sin protección, además de diversas condiciones de conducción urbana, sin un control directo y continuo por parte del conductor. Estas funciones lo acercan al sistema Full Self-Driving (Supervised) de Tesla, aunque la clasificación seguirá correspondiendo a la conducción asistida y no a la conducción autónoma sin supervisión.
El sistema se basará en la plataforma Nvidia Hyperion, que combina hardware informático de alto rendimiento con un conjunto de sensores instalados alrededor del vehículo. Volvo también utilizará el software Nvidia Alpamayo, que se basa en modelos descritos como capaces de razonar para comprender condiciones complejas de la carretera y determinar cuándo el vehículo debe girar, frenar o acelerar.
El diseño actual no incluirá sensores lidar, aunque podrían añadirse en el futuro si Volvo así lo decide. La empresa había planeado anteriormente incorporar estos sensores en algunos de sus modelos, pero esta estrategia perdió impulso después de la quiebra de su proveedor Luminar.
¿Qué cambia en la práctica?
Volvo apuesta por integrar su experiencia en sistemas de seguridad con las tecnologías de Nvidia, en lugar de depender únicamente de las capacidades de percepción y del software. Alwin Bakkenes, responsable de ingeniería global de software de Volvo Cars, afirmó que la empresa también contribuirá con sistemas propios para comprender al conductor, que analizarán su comportamiento en mayor medida que los sistemas básicos de supervisión de la atención.
Volvo suma a ello una tecnología de seguridad conectada que permite a los vehículos intercambiar información sobre riesgos y condiciones futuras de la carretera, como obras de construcción. Esta participación podría ampliar el alcance de la percepción del sistema más allá de lo que los sensores de un solo vehículo pueden detectar, pero no elimina la necesidad de evaluar el rendimiento del sistema en condiciones reales ni la responsabilidad del conductor de supervisar.
Contexto y limitaciones pendientes
El plan llega después de los tropiezos del proyecto Ride Pilot, un sistema de conducción de nivel Level 3 que debía funcionar sin supervisión continua, pero que Volvo dejó prácticamente de lado en Estados Unidos debido a la falta de las autorizaciones regulatorias necesarias. Por ello, la elección de un sistema Level 2++ representa una vía menos ambiciosa que la conducción autónoma completa, aunque sigue requiriendo claridad sobre los límites operativos y las exigencias de atención del conductor.
Volvo afirma que el sistema llegará a toda su gama de vehículos, desde los modelos básicos hasta los de lujo, pero no ha especificado qué modelos lo recibirán primero. Tampoco ha dado una fecha exacta, más allá de confirmar que se lanzará antes del final de la década.
La dimensión comercial
Nvidia considera que la conducción de un punto a otro podría tener más valor comercial que los sistemas de asistencia limitados a las autopistas. La asociación ofrece a ambas partes la oportunidad de desarrollar servicios de software continuos vinculados al vehículo, pero la fuente no especifica el modelo de suscripción, los precios ni los primeros mercados en los que estará disponible la función.